José Antonio Jainaga, presidente de Sidenor y Talgoha dado una de cal y otra de arena al Gobierno de Pedro Sánchez. Por una parte ha alabado la operación público-privada con la que el consorcio vasco que él lidera y la SEPI ( … dependiente del Ministerio de Hacienda) han tomado el control del fabricante de trenes; por otra, ha culpado a Renfe, dependiente del Ministerio de Transportes, de todos los varones financieros que afectan a la compañía.
«Vamos a reconducir una situación financiera que podríamos calificar de delicada, ya reconstruir una imagen pública deteriorada, ambas ligadas en parte a la sanción impuesta por Renfe por retraso en las entregas», ha señalado en el ‘Foro Capital de Fundación Vital’, en Vitoria. Se está refiriendo a la multa de 116 millones de euros que Renfe impuso a Talgo por retrasos en las entregas de los trenes Avril.
Jainaga ha señalado que los problemas en las entregas son un asunto de todo el sector a nivel europeo pero que, a diferencia del gobierno español«ni Alemania ha impuesto sanciones jamás a Siemens, ni Francia a Alstom». Este es uno de los grandes puntos de fricción que por momentos casi hizo descargar el acuerdo para la toma de control de Talgo, con los bancos acreedores de por medio.
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Los datos del cni quedan ocultos
El presidente del fabricante de trenes de nuestro país ha destacado que «Talgo dispone de ventajas competitivas innegables» como son «un tamaño que le permite ser flexible y un producto que en muchos aspectos supera al de otros fabricantes de primer nivel; más eficiente energéticamente, mucho más ligero, con el piso más bajo, lo que permite una entrada de los pasajeros a nivel del andén». Sin embargo, eso no oculta los problemas que arrastra la compañía.
Jainaga reconoce que deben mejorar la capacidad de entrega de los pedidos. Y sus planes son hacerlo a través de «inversiones industriales», además de «crecer para optimizar la estructura de costes fijos, en particular los ligados a la actividad de ingeniería e I+D». «Aunque se trata de decisiones que aún deben ser validadas por el consejo de la compañía, de aquí a finales de 2027 acometeremos inversiones industriales importantes, y se llevarán a cabo unas contrataciones igualmente importantes, una parte sustancial de unas y otras localizadas en la planta de rivabellosa», anunció el directivo.
Futuro de la compañía
«De aquí a finales de 2027 acometeremos inversiones industriales importantes, y se llevarán a cabo unas contrataciones igualmente importantes»
José Antonio Jainaga
Presidente de Talgo
Lo que sí ha querido aclarar el presidente del fabricante ferroviario es la posible búsqueda de un socio industrial. «No necesitamos a nadie», ha remarcado, para apuntar que otra «cosa bien diferente» es cómo se plantea el despliegue de la alta velocidad en Europa del Este y, en ese caso, cree que probablemente habrá que hacerlo «en colaboración con algún fabricante de esos países».
Una operación de «lucha por el arraigo»
Más allá de ello, sobre la operación en sí que él lideró para hacerse con el control de la compañía, Jainaga ha señalado que esto es un ejemplo «de lucha por el arraigo» con el territorio «que se ha materializado con el traslado a Álava de su sede».
«Ha sido una operación extraordinariamente compleja, que ha durado casi año y medio, y que ha sido posible gracias al apoyo del Gobierno Vasco, a través de Finkatuz, de la Fundación BBK y de la Fundación Vital como accionistas, y de esas mismas fundaciones y Ekarpen a través de un préstamo convertible. También el Gobierno central ha apoyado la operación, con SEPI como accionista y con la participación de ICO y Cesce en la financiación, y dando garantías del Estado a un porcentaje sustancial de la financiación bancaria», ha añadido.
El dirigente ha calificado como «compleja» la negociación con los bancos acreedores. Además, ha indicado que ha habido momentos difíciles en los que han estado «al borde de la ruptura» para alcanzar un acuerdo para hacerse con la compañía. Pero, en todo caso, ahora todo ello queda atrás «y ahora empieza el verdadero desafío».
