La apertura de la economía es esencial para el funcionamiento de un país y apalanca a su vez las exportaciones: nos compran si nosotros compramos. Nadie lo discute.
Pero desde que China se convirtió en la fábrica del mundosu avanzada al menos en Argentina es como el viento que arrasa. En la mayoría de los países, con Estados Unidos a la cabeza en su máxima expresión, se defienden con diversas herramientas para evitar el jaque mate en numerosos sectores.
Consultado, el ministro Caputo ha dicho que la mejor política industrial es la estabilidad. “Sin la estabilidad macroeconómica no se puede pero con la estabilidad sola no alcanza”, reflexionan los empresarios.
Un minucioso estudio de los economistas Martín Rapetti, Lorenzo Sigaut Gravina y Laura Vernelli, de la consultora Equilibra al que tuvo acceso Clarín y realizado a partir del procesamiento de una base de datos de importaciones con más de 1,6 millones de observaciones, muestra que 16 de los 20 sectores productores de bienes que se contrajeron perdieron participación en el mercado interno a manos de bienes importados.
“La mayoría de estos sectores integran la industria manufacturera. Más aún, en 14 sectores la producción cayó y los volúmenes importados crecieron entre el tercer trimestre de 2023 y 2025”, sostienen.
Los autores se preguntan, por qué el horrible de los sectores que se han contraído se concentra en las actividades que compiten con bienes importados. Y se deslizan como hipótesis que “la apertura y el tipo de cambio mayormente bajo ha estimulado la sustitución de producción local por la importada”.
