Las muertes de Renée Good y Alex Pretti a manos de agentes con pasamontañas y fuertemente armados provocaron protestas por todo el país, lo que obligó a Trump a sustituir al frente del despliegue en Minnesota al comandante de Aduanas y Protección Fronteriza, Gregory Bovino, por su hombre de confianza en materia migratoria, Tom Homan, quien se comprometió a reducir los operativos en la zona.
David Schultz, profesor de política y estudios jurídicos de la Universidad de Hamline, afirmó que Minnesota argumentaba en su demanda que el gobierno estaba “intentando forzar o coaccionar al estado para que hiciera ciertas cosas”.
“La fiscal general Pam Bondi envió una carta al estado de Minesota tras la muerte de Alex Pretti en la que decía: ‘Bueno, si quieren que cesen las operaciones del ICE, queremos que hagan esto, esto y esto’. Parecía una amenaza”, afirmó Schultz.
Bondi describió la sentencia del juez como una “gran” victoria legal para el Departamento de Justicia. “Ni las políticas de santuario ni los litigios sin fundamento impedirán que la Administración Trump aplique la ley federal en Minnesota”, escribió en X.
