El vicepresidente de la Comisión Europea, Stéphane Séjourné, ha presentado su propuesta de Ley de Aceleración Industrial (Industrial Acelerator Act-IAA), que pretende estimular la producción industrial comunitaria instalando, entre otras cosas, la preferencia europea cuando se utiliza dinero público. La nueva norma pretende preservar … Sectores clave, como la industria del automóvil, que ya tienen que hacer frente a los desafíos de la transición ecológica ya los altísimos precios de la energía mientras temen ser superados por la competencia china.
Durante mucho tiempo, la idea de conceder una preferencia estratégica a los productos «Made in Europe» se consideró imposible porque tiene un carácter proteccionista que contradice la doctrina del libre comercio, que es uno de los cimientos de la UE. Sin embargo, Séjourné ha aclarado que «si tenemos acuerdos comerciales para reducir nuestra dependencia pero no protegemos a nuestra industria no es coherente», mientras que en esta propuesta «hay una coherencia en su conjunto» incluso si se aplica teniendo en cuenta la existencia de acuerdos de libre comercio con otros países.
El comisario ha defendido que esta «no es una regla contra nadie, no debe verse como algo negativo, lo único que hacemos es lo que hacen nuestros socios desde hace mucho tiempo. Ahora no puedes ir al mercado chino si no tienes un socio chino. Lo mismo ocurre en Estados Unidos en una serie de mercados que se consideran de seguridad nacional». Y solo en el sector del automóvil en Europa «hay 600.000 empleos en juego si no hacemos nada», ha añadido.
La disposición emblemática de la propuesta legislativa es el establecimiento de la «preferencia europea», es decir, exigir a las empresas de sectores considerados estratégicos que realicen parte de su producción en Europa o que se abastezcan de componentes locales cuando reciban financiación pública.
El paso que ha dado la Comisión pone fin a una tradición muy europea de aceptar el desafío de la competencia en general mientras países como Estados Unidos y China ya lo aplican desde hace tiempo. Séjourné ha dicho que espera que esta propuesta sea aprobada, en parte porque afirma que «se ha avalado colegiadamente por todos los comisarios», lo que presupone que no es de esperar que haya resistencias nacionales y porque él mismo se ha garantizado el apoyo de más de mil líderes empresariales europeos que firmaron un artículo con el comisario a favor de esta medida.
El proyecto estaba previsto para haber sido aprobado el año pasado, pero hasta ahora tropezaba con desacuerdos entre los Estados miembros e incluso en el seno de la propia Comisión acerca de la utilidad, el alcance y las limitaciones de la medida. Debido a ello, la Comisión ha terminado por suavizar la iniciativa, que tendrá excepciones en determinados sectores.
