Las crisis no llegan nunca en buen momento. Tampoco existe ningún sector que sea inmune cuando los costes se disparan. El problema es cuando ambos axiomas se cruzan. Eso es lo que sucede con el sector. textil y el de la alimentacionque … Venían de un momento delicado, y ahora se van a encontrar con una crisis energética que va a impactar de lleno en sus negocios.
Tras la invasión militar de Ucrania por parte de Rusia quedó claro que una crisis energética puede arrasar con todo. Se trata de un efecto dominó muy difícil de controlar. Primero suben las materias primas, gas natural y petróleo; acto seguido aumentan los costos de la electricidad y los combustibles; y cuando el terreno está abonado, se dispara el transporte, la logística, el resto de materias primas… y ante este tsunami no hay negocio que salga inmune. Sobre todo, si la aproximación a este escenario ya ha sido complicada.
Según el último barómetro de la Asociación Nacional de Moda Retail (acotex), las ventas en el mes de febrero «no han sido nada buenas con retroceso con respecto a 2025 del 2,5% quedando el acumulado anual en una caída del 0,9%». Tal y como explican en la organización textil, «el sector sigue inmerso en una situación complicadadonde no se consiguen recuperar las ventas y que es muy sensible a factores externos como es la meteorología. Febrero ha sido un mes con frío, es bueno para dar salida a las prendas de invierno, pero también ha sido un mes muy lluvioso que no invita al cliente a pasear por las calles e ir de compras. En este mes de febrero se ha notado un descenso importante de afluencia de clientes a las tiendas».
El problema es que se viene de un 2025 donde el acumulado anual de ventas, según los datos que maneja este patronal entre sus asociados, tuvo una caída del 1,1%, con apenas cinco meses en positivo.
Y no son las únicas sirenas de alarma que se han encendido. el Consejo Intertextil Español ha alertado que las compañías de tintura, estampación y acabados, que son altamente dependientes del gas, son las primeras en sufrir el impacto. «En estos procesos, el componente energético tiene un peso determinante, y una subida tan brusca resulta muy difícil de absorber con márgenes estrechos y prácticamente imposible de trasladar por completo al precio final sin generar nuevas tensiones en el mercado», señalan desde la organización.
2,5% de caídas
Las ventas del sector textil han caído de manera significativa en en febrero debido al mal tiempo que ha hecho
Pero el problema no se queda ahí. «Aunque la afectación es especialmente intensa en tintura y acabados, sus consecuencias se extienden al conjunto de la cadena de valor textil. Cuando se disparan los costes en una fase clave del proceso productivo, toda la cadena se resiente: aumentan los costes globales, se reduce la capacidad de maniobra de las empresas, se tensionan los tiempos de entrega y se deteriora la competitividad del sector en su conjunto», recuerdan desde el Consejo Intertextil en clara referencia a los problemas que pueden afectar al sector.
Precios y alimentación
En el ámbito del consumo doméstico y la alimentación la situación no es mejor. Por un lado ha habido crisis externas, como el caso de la peste porcina o la lengua azul que dejó al sector cárnico en tensionado. Pero no ha sido el único contratiempo. Los precios se mantienen como un castigo.
Las previsiones energéticas dependen de la duración del conflicto armado en Oriente Próximo
Los huevosel mes pasado, tuvo una subida del 30% con respecto al año pasado. Por encima del 10% también está el cafeteríay el chocolate se mantiene con una inflación del 9%. En estos dos últimos productos, curiosamente, llevaban meses de corrección a la baja que se verán de nuevos impactados por esa cadena de transmisión de costes alza antes mencionada: petróleo, carburantes, transporte…
Las previsiones no son buenas. Según publicó Funcas ayer, y teniendo en cuenta que el conflicto se prolongase por un período de tres meses, el IPC podría elevarse ligeramente por encima del 3% de aquí al verano, antes de retroceder y acercarse al 2,5% previsto antes del conflicto para finales de año. Y es que el encarecimiento de los productos energéticos se traslada a la cesta de la compra de forma directa e inmediata a través de su impacto sobre los precios de los combustibles y de la electricidad. Supone, además, un aumento en los costos de producción, que se trasladarán a lo largo de la cadena de producción hacia el consumidor final.
30% de subida
Los huevos, uno de los alimentos de moda, no deja de subir todos los meses, y no parece tener límites.
Esta visión es compartida por todos los expertos. Desde CaixaBank Research exponen en su último análisis macroeconómico que en «un escenario de precios energéticos más elevados de manera más persistente amenazaría con disrupciones más significativas y efectos indirectos sobre la inflación que podrían presionar alza las expectativas». Las malas noticias no vienen solas, y quien venga con la mochila cargada de turbulencias, lo tendrá más complicado.
