GG: Lo que vimos en los mercados de metales fue lo que ya sufrimos con las criptomonedas en octubre. Haga memoria. Trump irrumpió furioso con China, por las restricciones sobre las exportaciones de tierras raras, y amenazó con aplicarle un arancel extra del 100%. Pateó el tablero, de buenas a primeras. Esa sorpresa fue el tiro de gracia para el rally del bitcoin y las criptos. Los metales corrigieron, pero luego se estabilizaron. La plata, inclusive, marcó entonces un nuevo récord (que es la mitad del actual). Y la Bolsa navegó octubre y noviembre con la espada de Damocles de una corrección sobre su cabeza.
GG: Tuvo que venir John Williams, de la Fed de Nueva York, el 21 de noviembre, en su ayuda y anticipar la baja de tasas de diciembre para evitarlo. No lo olvides.
P.: ¿Y dónde está el parecido con la situación actual?
GG: El disparador preciso en octubre fue el temor a que regresara la guerra comercial y que hubiera un choque entre EEUU y China. Eso no sucedió. Trump amenazó un viernes y retrocedió el fin de semana. pero el mercado bajista de las criptos comenzaron ese viernes y todavía no terminó. Está claro que la razón de su malestar no son los aranceles que Trump nunca aplicó.
P.: ¿El impacto de Warsh es más una excusa que la razón del derrumbe de los metales?
GG: No hay dudas de que operó como un gatillo. Rotundo. Habrá que ver en el tiempo si constituye una buena razón. De momento, los mercados tropezaron con su propia dinámica de veloz posicionamiento y exageración en los precios. Después de una escalada parabólica, el anuncio los dejó colgados del pincel. Sabemos que cuando las tasas suban se acaba su fiesta. Pero las tasas no subieron. Y Warsh no fue elegido por prometer bajarlas poco.
P.: A diferencia de los aranceles de octubre, que fueron solo un fugaz arrebato verbal, Trump tiene toda la intención de ponerlo a Warsh en funciones.
GG: Por supuesto. Aunque llevará su tiempo.
P.: ¿Cree que el Senado pondrá objeciones?
GG: El Senado republicano lo va a aprobar. Con eso alcanza.
P.: ¿Thom Tillis también? Hoy es quien bloquea el avance de cualquier nombramiento de Trump en la Fed.
GG: Tillis no tiene problemas con Warsh. Lo encuentra capacitado para el cargo. Exige, sí, que se aclare primero la situación de Jerome Powell y que se resuelva la investigación penal que inició el Departamento de Justicia.
P.: Pero Powell no seguirá en funciones como presidente después del 15 de mayo.
GG: Tal vez sí como gobernador. La Fed será presidida, temporalmente, por el gobernador que Trump decida. Me inclino a pensar que será Michelle Bowman.
P.: En octubre las criptomonedas acusaron el golpe a pleno y no se recuperaron más. Los metales, entonces, cayeron poco y rebotaron rápido. Pero su derrape ahora era estrepitoso. ¿Es su turno de entrar en hibernación después de un rally espectacular?
GG: ¿A la manera del bitcoin? Hasta octubre, después de todo, se promocionaba la criptomoneda como el oro digital.
P.: ¿No es el paralelismo más interesante que usted observa con octubre?
GG: Será muy difícil recuperar las cotizaciones del viernes. Los niveles que ya vimos pueden ser, tranquilamente, los techos del ciclo. Y pueden regir por varios años. En especial, en el caso de la plata, que es lo que se apalancó más y lo que ya habilitó, técnicamente, un mercado. oso.
P.: ¿Se pinchó una burbuja?
GG: Si Warsh hace una gestión medianamente razonable, sí. Pero eso es un supuesto fuerte.
P.: Uno podría preguntarse, ¿por qué esta burbuja y no otras? Por qué la Bolsa no cayó en la volteada. Por qué sigue en carrera si su valoración es objeto de escarnio hace años y no deja de crecer.
GG: Son dos historias en las antípodas. Y las dos alimentaciónon sendos avances formidables. El motor detrás de los metales era el temor a la licuación del dólar (y de las monedas fiat de todo el mundo); a la falta evidente de disciplina fiscal y al auge desmesurado de la deuda pública; al desorden geopolítico; ya un Trump que lo potencia todo.
P.: Eso se pinchó. O, por lo menos, acaba de descarrilar.
GG: En paralelo, la Bolsa sube y sube, sin prisa pero sin pausa, porque avizora todo lo contrario: un futuro luminoso, y muy rentable. Quizás parezca menos creíble, pero es la tesis que sigue en pie.
P.: Uno podía apostar a que se arruinaba el mundo y podía ganar plata con los metales. O, también, alternativamente, a que se afianzaba el ciclo económico expansivo. Y también se ganó buen dinero, aunque últimamente bastante menos.
GG: O podía con el cobre barrenar sobre ambas visiones.
P.: La idea de la licuación del dólar se pinchó. El nombramiento de Warsh no puede decirse que no tenga nada que ver. Los mercados, equivocados o no, cambiaron su opinión. No ven un jubileo en el banco central. Y se apuraron en reducir sus posiciones de cobertura.
GG: Así es. Y la economía, pese a todo, sigue creciendo. Los últimos informes ISM lo certifican. Y nos tendremos que arreglar con eso, porque entramos ya en un nuevo “shutdown”, y se suspende de nueva la información estadística oficial. No tendremos informe de empleo este viernes por ese motivo.
P.: ¿Todo el mundo discute si Warsh es un halcón o no? ¿Usted qué piensa?
GG: Lo fue hace quince años. Si le sirve, puede volver a serlo. Pero Trump lo eligió porque le mostró el perfil opuesto. Durante meses y en varias entrevistas. Claro que no es la primera vez que el presidente empolla una paloma, la ubica en la Fed, y cuando se afinca allí y echa raíces resulta un ave rapaz que no le responde. Trump le achacó siempre a Stephen Mnuchin, entonces secretario del Tesoro, el “error” de impulsar a Powell.
P.: Esta vez el responsable es Scott Bessent.
GG: Tal cual. Él es quién deberá manejar la relación con la Fed y el presidente de una manera que la política económica no se dañe. Y sobre todo la reputación la Fed, que es el elemento clave para sortear una crisis, y por ende, importantísimo para una Administración que juega siempre sobre el filo.
