Mientras los hogares españoles cogen aire antes de recibir el más que probable impacto en sus bolsillos de la guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, que amenazan con provocar una crisis de suministros como no la ha habido desde la guerra de … Ucrania, hoy el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado el resultado definitivo del IPC de febrero, un dato clave porque nos da la pista de en qué estado llegan los precios a esta crisis. La lectura definitiva no cambia la previsión inicial. La inflación se mantuvo estable en febrero, con un avance del 2,3% en la comparativa con el mismo mes del año anterior que no es un mal resultado, ya que está en el umbral de ese 2% que el Banco Central Europeo (BCE) considera un buen dato, pero que esconde vulnerabilidades por el flanco del carburante, los alimentos y la electricidad.
Según el INE, la partida que más pesó en la moderación de la inflación fue la electricidad, que en términos interanuales se abarató un 1,1% y en lo que va de 2026 lo ha hecho un 0,1%, en buena medida por el efecto de la sucesión de temporales que ha sufrido nuestro país en el arranque del año, con el correspondiente mayor uso de fuentes de generación renovable (eólica e hidroeléctrica), que abaratan el ‘mix’. Pero, precisamente, desde el apagón del pasado 28 de abril la factura descansa con mayor peso sobre la evolución de la cotización del gas (debido al mayor uso del ciclo combinado, para dar estabilidad al sistema), un insumo que desde que empezara el conflicto en Oriente Próximo se ha encarecido más de un 80% en los mercados internacionales.
En el lado opuesto, en febrero tiraron al alza de los precios los ‘restaurantes y servicios de alojamiento’ -en la terminología del INE-, cuya tasa anual aumentó tres décimas, hasta el 4,8%, y la cesta de la compra, que subió un 3,2%. Esto último no es sorprendente, ya que los alimentos vienen de experimentar un encarecimiento del 36% en el último lustro, pero adquieren importancia a la luz de la crisis del Golfo.
La alimentación es una de las partidas donde la manifestación de la falta de suministros energéticos podría ser más virulenta, ya que su precio es muy dependiente de lo que suceda en Ormuz. En primer lugar, que amenazan con alcanzar los dos euros en las gasolinaras. Y antes de que estallara la crisis de Irán, lo cierto es que ya venían de experimentar un encarecimiento en lo que llevamos de año; según el INE, De enero a febrero el precio del gasóleo escaló un 0,7%, y el de la gasolina, un 0,9%.
Carburantes, alza
La gasolina ha escalado un 0,9% en lo que llevamos de año, y el gasóleo un 0,7%
Ningún sector escapará al alza del petróleo , que es la correa de transmisión principal ´junto al gas- a partir de la que la guerra contra los ayatolás amenaza con dar al traste con el IPC, pero en el caso de los alimentos el efecto es más directo porque a esto se une el ‘rally’ de los fertilizantes. Buena parte de las reservas mundiales de las materias primas que se utilizan para fabricar abonos nitrogenados pasan por Ormuz, hecho que provocó encarecimientos cercanos al 100% en apenas una semana, con un efecto directo sobre los agricultores, cuyas cuentas dependen sobremanera de la evolución de este insumo; y del gasóleo, por cierto. Como ya explicó ABC, el carburante y el fertilizante juntos suponen hasta un 15% de los costes del sector primario en España.
A su vez, la inflación subyacente, que es un indicador que elimina del análisis los elementos más volátiles -energía y alimentos no elaborados-, escaló una décima, hasta el 2,7%un hecho que evidencia un encarecimiento ‘estructural’ que es no es menor, en el contexto actual.
De momento, sin rebaja del IVA
Con todo, las posibles bonificaciones de los carburantes y las rebajas en el IVA de los alimentos han vuelto a la primera línea del debate político, aunque por el momento el Gobierno sigue sin presentar ninguna medida con el pretexto de que aún es pronto para hacerlo, según aseguró ayer el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, en una rueda de prensa de la que muchos esperaban el anuncio del deseado ‘colchón fiscal’, que no llegó.
“Estamos lejos de la situación de 2022”, aseguró el ministro en referencia a las medidas aplicadas para combatir la crisis inflacionaria que siguió a la guerra de Ucrania, que es el espejo de todas las comparaciones estos días. Entonces, la respuesta comenzó por una rebaja del IVA de la luz al 5% en junio de 2022, siguió con una aplicación de 20 céntimos por litro en los carburantes a partir de abril (en 2023 la subvención se iría reduciendo hasta el 5%), y terminó por la eliminación del IVA de los alimentos de primera necesidad y la rebaja del gravamen al 5% para los aceites y pastas, también en 2023.
