Estrenarse en tu primer puesto de trabajo y decir que estás dispuesto a «hacer las fotocopias que hagan falta» ha dejado de ser sinónimo de éxito. Porque todas esas tareas repetitivas, mecanizadas y casi automáticas las están haciendo ya la inteligencia artificial. En menos tiempo, … de forma eficiente y con menos coste. A los jóvenes les ha salido un duro competidor para acceder al mercado laboral, la tecnología, en un contexto que ya era complejo de por sí para poder iniciar una carrera profesional plagada de obstáculos, desde salarios bajos hasta falta de oportunidades reales.
Para hacer esas fotocopias, gestionar la documentación o simplemente ordenar datos muchas empresas no necesitan nuevos trabajadores. Y los más jóvenes, que son los que las hacían como puerta de entrada al negocio, se están quedando desorientados. «Estamos viendo que los perfiles más junior y las tareas más estandarizadas con los más expuestos a la automatización», explica Christopher Dottie, director general regional de Hays para el Sur y Oeste de Europa. «Especialmente -insiste- cuando se trata de funciones muy repetitivas o basadas en procesos claramente definidos».
Esta realidad por la que atraviesan los trabajadores noveles se refuerza con el hecho de que el riesgo de automatización puede poner en riesgo un 10% de los empleos, según análisis elaborado por Asempleo. Su presidente, Andreu Cruañas, recuerda que ante esta coyuntura «no podemos seguir yendo con el piloto automático», al referirse a las formas de trabajo realizadas hasta ahora, sobre todo entre quienes aspiran a encontrar su primer empleo. Cruañas pone un ejemplo meridianamente claro: «Lo de entrar a un trabajo de una gran empresa aunque sea para hacer trabajos menores, pero puedas incluirlo en tu currículum, eso ahora ya no va muy lejos».
Tareas de documentación, ordenación o gestión básica son las que están siendo sustituidas por la IA
Desde esa organización apuntan que han empezado a notar un impacto «parcial» entre los junior ante la cada vez mayor presencia de la IA en muchos procesos de trabajo. «Sobre todo en perfiles donde es posible utilizarla, aunque no implica que la tecnología vaya a sustituir un puesto de trabajo, pero sí será afectada en la actividad que realiza ese joven», indica Andreu Cruañas. Es decir, lo que se está produciendo en el mercado laboral no es un ‘efecto sustitución’, pero sí un ‘efecto transformación’. Para Christopher Dottie, la IA «no sustituye profesiones completas, pero sí determinadas tareas dentro de muchos roles». Las funciones más expuestas a ser engullidas por la tecnología son las basadas en ejecución mecánica, bajo nivel de autonomía y poca interacción humana, como trabajos administrativostareas vinculadas a soporte básico o aquellos trabajos más ligados a la gestión de la información sin un análisis crítico.
El handicap del coste laboral
A esa circunstancia se suma el problema que tienen muchas empresas a la hora de contratar un nuevo personal, cuyos aspirantes suelen ser jóvenes: los elevados costos que tienen que asumir para formalizar un nuevo puesto de trabajo. No se trata de optar por un empleo más o la IA, porque cada uno tiene unas funciones, tal y como insisten los expertos consultados por ABC. Pero sí hay una realidad que no se puede obviar: en el caso de las pequeñas y medianas empresas (pymes), muchas de ellas «no cuentan con el músculo financiero para absorber incrementos de costes laborales», indica el directivo de Hays. Y la Inteligencia Artificial, en este caso, aparece como «una palanca de productividad muy potente». Es decir, realizar un trabajo más eficiente, más productivo y menos costoso para las cuentas del negocio.
Las empresas calculan si les compensa más IA o un trabajador ante el aumento de costes laborales asumidos en los últimos años.
Los incrementos del salario mínimo interprofesional (SMI), como el que se acaba de aprobar para llegar a los 1.221 euros al mes, también condicionan este rompecabezas en el que se entremezclan jóvenes, tecnología y costes laborales corporativos. De hecho, muchas empresas, especialmente las que tienen muy pocos trabajadores en plantilla, se preguntan si pueden permitirse un nuevo trabajador que realice tareas básicas y mecanizadas para que vaya aprendiendo la labor de ese negocio, cuando al mismo tiempo tiene la posibilidad de valerse de un agente de IA que haga esa tarea.
Los junior, flexibles, formados y humanizados
Más allá de esta duda, no todo está perdido para los junior que quieren iniciarse en el mercado laboral español. Los jóvenes cuentan con flexibilidad, tanto por su mejor formación de la plantilla a la que se quieren incorporar como por su facilidad a la hora de asumir todos los cambios tecnológicos a los que se enfrentan. Así lo explica Raymond Torres, director de Coyuntura Económica de Funcas, quien insiste en que el impacto de la IA está muy vinculado a determinados tipos de tareas. En las que son más humanas, como los servicios de atención a las personas, sobre todo. educación o sanidad«la sustitución por la IA es mucho más complicada», sostiene. También en el campo de la hostelería y la restauración, otra de las grandes actividades con las que se mueve la economía española.
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Un 10% de empleos en riesgo
Uno de cada diez puestos de trabajo en España pueden llegar a desaparecer como consecuencia de la automatización y de las nuevas tecnologías que impregnan buena parte de las tareas realizadas hasta ahora por los ocupados.
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La IA la fomenta un 52% de empresas
Aunque más de la mitad de los negocios españoles fomentan el uso de la Inteligencia Artificial, la realidad es que al mismo tiempo tres de cada cuatro profesionales de esas plantillas aún no han recibido una formación específica, según Hays.
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Paro del 23%
La tasa de desempleo de los jóvenes en España sigue siendo de las más elevadas en la Unión Europea, a pesar de que ha ido descendiendo en los últimos años, aunque a un ritmo que es insuficiente.
Este reto tecnológico al que se enfrentan estos perfiles se una a una falta de oportunidades que se plasma en una tasa de desempleo de las más elevadas de la Unión Europea: un 23% de paro que, aunque ha descendido en los últimos años, supone una barrera infranqueable a pesar de su amplia formación, sobre todo universitario.
La brecha de productividad avanza sin tecnología
Si la economía española tarda mucho en adoptar las nuevas tecnologías basadas en la Inteligencia Artificial o la robotización «podría ampliar la brecha de productividad» que ya tiene con respecto al resto de Europa. Es una de las conclusiones del I Informe del Consejo de la Productividad en España, en el que recuerdan que desde hace 30 años hay dos factores han provocado que la productividad de España se haya desacelerado más que en otras economías avanzadas: una baja inversión en capital tecnológico e intangibles y una estructura productiva centrada en sectores con contenido tecnológico poco avanzado. Por tanto, «inversión y cambios estructurales han de ser dos elementos centrales de una estrategia para el crecimiento de la productividad», indica este informe del consejo, presidido por Juan Francisco Jimeno.
