Cuando hay sequía, por mucho que abras el grifo, el agua cae con las cuentas. Es una imagen que resume bien la situación en la que puede encontrarse ahora el sector energético. El cartel de los países exportadores de petróleo (OPEP), más otros países aliados capitaneados por Rusia ha decidido este domingo aumentar la producción para abastecer el mercado después de los ataques de EE.UU. e Israel sobre Irán.
El mercado puede perder 10 millones de barriles sin Ormuz
La organización ha acordado la oferta para abril en 206.000 barriles diarios. Es más de lo que estaba previsto antes de que estallara el conflicto militar en el Oriente Medio. Pero la cifra equivale al 0,2% de la demanda. Es un gesto simbólico, pero que puede ser insuficiente para calmar el mercado.
El lunes en el mercado los precios pueden dispararse de los 70 a los 90 dólares
La navegación por el estrecho de Ormuz en la práctica está bloqueada en estos momentos, con misiles que han golpeado incluso un par de buques que transitaban en la zona. El gigante del transporte Maersk ha pedido a sus embarcaciones que cambien de rumbo.
En este pasaje transita el equivalente del 20% del petróleo que se consume en el mundo, en su gran mayoría con cargamentos destinados a los mercados asiáticos. Es verdad que Arabia Saudí, junto a otros países de la zona podrían desviar parte del crudo por vía terrestre, mediante unos oleoductos en el mar Rojo. Pero como mucho sería la mitad. La otra, queda sin poder comercializarse de forma inmediata.
Esto significa, como recordaban desde la consultora Rystad, que el mercado se podría quedar entre 8 y 10 millones de barriles diarios de petróleo, lo que equivale casi al 10% del total. En esta óptica se entiende como la decisión de la OPEP sea insuficiente. A menos que los EE.UU. deciden abrir sus reservas estratégicas, algo que de momento no está sobre la mesa.
De manera que los analistas ya están descontando escenarios lúgubres para mañana lunes, cuando abran los mercados. Son varios los que pronostican subidas cercanas al 10%. Las cotizaciones en la actualidad están entre los 67 dólares (WTI) y los 73 dólares (Brent). La barrera de los noventa o incluso de los 100 no es una frontera muy lejana dadas las circunstancias.
William Jackson, economista jefe de mercados emergentes de Capital Economics, prevé que un conflicto largo -que se extenderá también a otros países- que afectar al suministro podría provocar un aumento del precio del petróleo hasta alrededor de 100 dólares, lo que podría añadir entre 0,6 y 0,7 puntos porcentuales a la inflación mundial.
Es una variable que debe haber calculado Donald Trump a la hora de desencadenar su ataque militar. Estados Unidos es el primer productor mundial y está en una situación de soberanía energética. La Casa Blanca confía en que las subidas de los precios sean puntuales y que los más damnificados por los cortes de suministro sean los países asiáticos, en particular China.
El lunes todas las miradas se dirigirán sobre el oro: valor refugio por excelencia, puede consolidar la fuerte revalorización vivida en los últimos meses. Y eso que en un año ya se ha apreciado un 80%.
Barcos atacados en el estrecho de Ormuz
Al menos dos buques han sido alcanzados por proyectiles de origen aún desconocido en las proximidades del Estrecho de Ormuz. Los incidentes, según confirma la BBC, se producen mientras Irán continúa lanzando ataques en la región como respuesta a la ofensiva militar que, según Teherán, llevan a cabo Estados Unidos e Israel.
De acuerdo con el Centro de Operaciones Comerciales Marítimas del Reino Unido (UKMTO), uno de los barcos fue impactado mientras navegaba al este de esta estratégica ruta marítima. Otro buque resultó alcanzado frente a las costas de Emiratos Árabes Unidos, aunque, según los informes iniciales, tenía previsto continuar con su trayecto.
El Estrecho de Ormuz es uno de los pasos marítimos más importantes del mundo para el comercio energético. Por este corredor transita aproximadamente una quinta parte del petróleo y gas que se comercializa a nivel global.
Irán ha advertido a los buques comerciales que eviten cruzar el estrecho, lo que ha provocado que gran parte del tráfico marítimo internacional se ralentice o se detenga en la entrada de la zona. La creciente inseguridad en esta ruta clave ya está generando preocupación en los mercados energéticos, con un aumento en los precios del petróleo ante el temor de posibles interrupciones en el suministro mundial.
