Las negociaciones que ha llevado el Gobierno ‘in extremis’ con los grupos parlamentarios para aprobar el decreto anticrisis le han obligado a apostar por las rebajas de impuestos de los combustibles y de la electricidad por las amenazas de los dos grupos parlamentarios de los … que, en última instancia, depende de la validación del texto que aprueba este viernes el Consejo de Ministros. Tanto PNV como Junts habían advertido al Ejecutivo la necesidad de ahondar en estas acciones tributarias frente a otras que les reclamaban sus socios de izquierda, como la vivienda, si querían que el Congreso aprobara el decreto la próxima semana, según confirman fuentes conocedoras de la negociación a ABC.
La posición de ambos partidos nacionalistas ha resultado ser clave en las medidas que finalmente pasan por La Moncloa en un contexto de debilidad parlamentaria agravado por los últimos resultados electorales. Al rebajar el IVA de los combustibles, una medida que en un principio no estaba encima de la mesay de la electricidad, algo con lo que sí contaba el Gobierno, se materializa una rebaja de impuestos que hace apenas unos días había criticado la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, al tacharla de poco «innovadora» por parte del PP.
Hace una semana afirmaba en Córdoba que «curiosamente» el Partido Popular no les va a sorprender con ninguna de sus propuestas porque »siempre lo que plantea es bajada fiscal, no tiene ninguna idea innovadora». La vicepresidenta primera respondió así a la propuesta del PP, para atenuar el impacto de la subida de los precios, de duplicar la deducción por hijo a carga en el IRPF y bajar al 10% el IVA de la energía a todos los consumidores.
Sin embargo, la evolución de los acontecimientos y la negociación con los grupos ha ido moldeando el decreto en los últimos días, e incluso en las últimas horas. Por una parte, porque la escalada de precios de los combustibles parece no tener fin. Con el barril de Brent instalado por encima de los 100 dólares, el precio del diésel se acerca peligrosamente hasta los dos euros por litro en muchas estaciones de servicio. y el de gasolina se aproxima a los 1,80 euros, sin visas de parada en este incremento diario.
Además, se da la circunstancia de que si el Gobierno quiere aprobar cuanto antes el decreto en la Cámara baja -previsiblemente la próxima semana-, no tiene más remedio que acomodarse a las peticiones de Junts o el PNV, clave en las votaciones. Sin su concurso, sería complicado aprobar el decreto en el Congreso. Y en este caso se ha impuesto el pragmatismo de llevar a Consejo de Ministros medidas mucho más vinculadas a rebajas de impuestos que otras acciones cuya aplicación llevaría mucho más tiempo y complicaciones negociadoras, con la posibilidad de que el decreto quede desbancado, como ha ocurrido recientemente con el de las pensiones.
