El Gobierno pone las cartas sobre la mesa respecto a Indra, la figura de su presidente Ángel Escribano y la fusión con EM&E. A través de un comunicado remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), la presidenta de la SEPI … ha instalado al directivo a dejar su carga si quiere que continúe la operación de integración con su empresa familiar.
La SEPI, dependiente del Ministerio de Hacienda y poseedora del 28% del capital social de Indra, ha remitido una comunicación a la empresa para expresar «su preocupación por la influencia que el conflicto de intereses está teniendo en el análisis de dicha operación, a pesar de las medidas de mitigación puestas en marcha». Apunta directamente al problema que supone que Escribano sea presidente (y su hermano consejero), que su empresa EM&E sea segundo accionista con un 14% y esté en marcha una fusión entre Indra y su compañía familiar.
«SEPI ha manifestado que una eventual operación con EM&E no debe ser concebida como instrumento para resolver el conflicto de intereses, ni debe verse influenciada por el mismo; por el contrario, este conflicto debería despejarse antes de acometer el análisis de la operación. Por dicho motivo, SEPI ha solicitado que este conflicto sea resuelto de cara a poder continuar el análisis de la operación y adoptar una decisión sobre la misma que sea lo más ventajosa para Indra», ha indicado la institución pública.
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Respaldado por el consejo
El Gobierno, de esta manera, lanza un órdago a Escribano si quiere que pueda seguir adelante la integración con su empresa familiar. Aunque la SEPI no lo menciona expresamente al presidente, sí que queda muy claro que ponen como condición ‘sine qua non’ para la operación que abandona el puesto de la más alta dirección de Indra.
Los acontecimientos se han precipitado en los dos últimos días después de que se publicara en medios de comunicación que el Gobierno iba a instar la dimisión inminente de Escribano. Una instrucción que La Moncloa había dado directamente a la presidenta de la SEPI, Belén Gualda. Tras casi 48 horas, ahora sí el Ejecutivo ha desvelado sus intenciones al pedir de manera indirecta que Escribano abandone el cargo.
Lo cierto es que en los últimos meses el Ejecutivo ya había estado mostrando sus reticencias a la operación de Indra y EM&E por el conflicto de intereses que supone con Ángel Escribano de presidente, además de con su hermano de consejero. El Gobierno llevaba semanas poniendo trabajos a la operación y en los últimos días han llegado al punto de intentar forzar el cese del máximo directivo de Indra.
Un problema de apoyo
El problema, en este caso, podría estar en los apoyos en el consejo de administración y entre los accionistas para dar salida a Escribano como quiere La Moncloa. Fuentes conocedoras señalaron en la tarde de este miércoles que el presidente no tenía intención de dimitir y que se sentía respaldado por los consejeros, los accionistas y el mercado. Al mismo tiempo, las fuentes afirmaban que no habían recibido ninguna comunicación oficial del Gobierno buscando su cese; horas después, la SEPI ha respondido.
Así las cosas, la SEPI cuenta con tres consejeros dominicales en el órgano y es el principal dueño de Indra, pero dentro confluyen muchos más intereses y posiciones ya que están la propia EM&E representada por los hermanos Escribano, Ámbar Capital, SAPA, Tercer Punto y otros fondos de inversión. En principio, el presidente contaría con el suficiente aval interno para mantenerse, lo que truncaría los planos del Gobierno de echarle. De ahí también este comunicado en el que La Moncloa fija posiciones y lanza un órdago al bloquear la operación de integración, pero no es capaz de ir más allá. El próximo 25 de marzo tendrá lugar un consejo de administración de alto voltaje.
Por ver está cómo recoge el mercado mañana todos estos movimientos en la compañía tecnológica y de defensa. Y cuál será la respuesta del propio Escribano ante un problema dentro de la empresa que trunca toda buena relación que pudieron tener los hermanos en el pasado con el Ejecutivo de Pedro Sánchez.
