Revisar los precios antes de repostar evita sustos. Tras encarecerse un 15% desde el inicio de la guerra, la gasolina se mueve en los 1,70 euros por litro de media, mientras que el diésel ronda los 1,82 euros, disparado un 27% en el mismo periodo. En más de un centenario de gasolinaras de Barcelona, Sevilla o Madrid, por citar algunas, los surtidores ya rompen la barrera de los dos euros, según los datos del Ministerio para la Transición Ecológica. Que la situación de dos euros se generalice es el gran temor entre los consumidores.
En el 2022, en plena crisis energética por la invasión de Ucrania, ambos carburantes sobrepasaron la media de los dos euros por litro. Fue la última vez que se vio. En junio de ese año la gasolina llegaba a tocar un máximo de 2.129 euros. Hoy hay un 20% por debajo. El diésel rondaba los 2,09 euros, un 13% menos. Poco a poco la brecha se cierra. Volver a ver esos niveles depende de cuánto se extienda el conflicto de Irán y el cierre de Ormuz. Los máximos se alcanzaron con un barril de petróleo instalado en los 110-120 dólares, cuando hoy surca ya por encima de los 100 dólares tras subir un 40% en dos semanas. La gasolina y el diésel tienen sus propias cotizaciones en los mercados internacionales.
Más de un centenar de gasolinas tienen ya la gasolina o el diésel por encima de los 2 euros el litro
Las estaciones de servicio se han apresurado a subir precios. Una de las quejas a pie de calle es que venden alto un combustible del que se habían provisto a precios más bajos. “Se piensa que es mala fe, pero el negocio aquí y en todo el mundo funciona con los precios de reposición, no los de coste. Las gasolinaras definen el precio basado en lo que costará reponer lo que venden, según cómo vaya el mercado hoy”, detalla Carles Méndez, profesor de Economía y Empresa en la UOC. “Esto hace que cuando sube el precio de la materia prima, la gasolina lo hace rápido”, incide. ¿Se puede volver a los 2 euros? “Si no se toman medidas se puede dar”, cree.
Rubén Sánchez, secretario general de Facua, es más precavido e insta a seguir la evolución del mercado: “No sabemos lo que va a ocurrir”. En todo caso, señala que tras una fuerte subida al estallar el conflicto, el repunte se ha reducido las últimas jornadas, algo que atribuye a la presión social. “El diésel ha subido 40 céntimos en poco tiempo. Cuando les baje el coste no van a bajar los precios con tanta inmediatez”, critica.
La escalada de las últimas semanas ha reavivado el debate de las medidas para aliviar el impacto en el consumidor, que es directo al repostar e indirecto por la subida que puede derivarse en alimentos y servicios. “La subida afecta en el transporte, la agricultura, la logística… De cuanto más lejos venga un producto más se puede encarecer. Lo podemos ver en unas semanas: los proveedores trabajan con contratos a precio cerrado a 30, 60 o 90 días con los supermercados, y cuando tengan que renovarlos imputarán la subida del carburante”, explica Méndez. Rescatar un descuento directo de 20 céntimos como se hizo en el 2022 está fuera del debate. El elevado costo, las problemáticas en su puesta en marcha o un mayor beneficio en rentas elevadas lo desaconseja. Desde la UOC instantánea a reducir la fiscalidad. Los impuestos constituyen sobre el 40% del precio de la gasolina y el gasóleo. Desde Facua son más proclives a fijar topes en los precios, como han hecho Croacia o Hungría, para no perder recaudación.
La gasolina está a un 20% por debajo de los máximos de la crisis de Ucrania; el diésel, sólo un 13%
Pese al panorama, hay opciones para ahorrar. La principal es comparar precios: las gasolinaras a precios a 2 euros siguen siendo una minoría. La web oficial Geoportal Gasolineras recoge las referencias ciudad por ciudad. La CNMC acaba de estrenar una herramienta propia y Facua también las recopila. “Con 10 o 20 céntimos de diferencia en el mismo municipio te ahorras 5 o 10 euros al repostar”, dice Méndez. También llama a revisar las gasolinas. bajo costo y evitar las de autopistas “que pueden tener precios de 20-25 céntimos más caros”. Sobre repostar cuanto antes para evitar más subidas, el coste de oportunidad no compensa, cree.
Otra vía son los programas de descuentos y fidelización de cadenas o entidades. Transición Ecológica recoge estas iniciativas, pero no siempre salen a cuenta. “Pueden descontar 7 céntimos por litro, pero que a la vez haya gasolinas donde cueste 50 céntimos más barato… Generalmente buscar la más barata rinde más que un descuento, que además en algunos casos se acumulan para otra compra en lugar de reducir el precio directamente”, dice Sánchez.
