La temporada escolar de 2025 cerró con un tamaño de mercado estimado en 10,85 billones de pesos. una cifra relevante en términos absolutos, pero que representó una contracción de 20,16 por ciento frente a 2024 y un quiebre en la trayectoria ascendente que venía mostrando este rubro dentro del gasto de los hogares en los meses de enero y febrero.
Los datos de Gastometría y Red Temporadas de Raddar muestran que el menor dinamismo no respondió a una sola causa, sino a una combinación de factores económicos, demográficos y educativos que modificaron tanto el esfuerzo monetario de los hogares como el volumen de artículos demandados.
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De acuerdo con el análisis, en 2025 se gastó menos, en un contexto en el que la inflación de artículos escolares alcanzó niveles nunca vistos en la última década, pasó de 6,43 por ciento en 2024 a -0,45 por ciento. Esta desaceleración de precios permitió que los hogares requirieran “un menor esfuerzo monetario para adquirir ciertos útiles como cuadernos”, lo que reduce el valor total del mercadoaún cuando no necesariamente cayó el número de unidades compradas en todos los casos.
Un mercado más pequeño por precios y demografía.
La contracción de 2025 se dio después de un 2024 en el que el gasto fue significativamente mayor, impulsado por la inflación. “Ese año, el aumento de precios elevó el tamaño del mercado, incluso si el volumen físico de útiles no creció en la misma proporción. En contraste, 2025 se caracterizó por una inflación de enero y febrero en su nivel más bajo en diez años, tras el ajuste posterior al fuerte repunte de 2023, cuando el encarecimiento de materias primas en especial la celulosa para los cuadernos y los problemas en la cadena de suministro presionaron los precios”, dice Raddar.
Según el análisis, “sin duda el tamaño de mercado o el gasto en dinero crece por el efecto de precios”, pero cuando ese efecto se diluye, como ocurrió en 2025, emergen otros determinantes estructurales. “Entre ellos aparece el componente demográficocon una reducción en la población en edades tempranas y, por ende, una menor base de estudiantes en educación básica y media, niveles que tradicionalmente concentran la mayor demanda de útiles escolares”, detalla el análisis.
Las caídas más pronunciadas en el mercado de temporada escolar. se observaron en 2019 y nuevamente en 2025en ambos casos asociados a contextos distintos pero con un denominador común: un menor impulso desde el volumen de compra. En 2019, el entorno económico moderó el gasto; En 2025, la baja inflación y los cambios en los patrones educativos jugaron un papel central.
Los colombianos se preparan para la compra de las listas escolares. Foto:Alejandra Hernández Torres / EL TIEMPO
El papel de la educación superior y la inflación baja
En 2024, de acuerdo con Raddar pese a la presión inflacionaria, el mercado se mantuvo en parte por un aumento en los matriculados en educación superior, impulsado por políticas de gratuidad como “Puedo estudiar”. Ese incremento llevó a que más jóvenes realizaran compras asociadas al inicio de clases, aunque “en menor volumen en comparación a los colegios que normalmente exigen más útiles”.
En ese sentido, se plantea que “en 2024 a los útiles los ‘salvaron’ los universitarios”, dado que su ingreso al sistema educativo contribuyó a sostener el gasto total en un año marcado por precios elevados. Sin embargo, ese mismo factor no logró compensar la contracción de 2025cuando la inflación dejó de inflar el valor del mercado y los cambios en la estructura educativa se hicieron más evidentes.
La combinación de inflación baja y mayor participación de niveles educativos que requieren menos artículos físicos llevó a que el gasto real en productos escolares creciera por debajo del 1 por ciento, frenando el avance del mercado. En términos simples, los hogares compraron de manera más eficientegastando menos dinero similar para cubrir necesidades o incluso menores.
Útiles escolares en la temporada que inicia Foto:Néstor Gómez / El Tiempo
Educación continua y cambios en el volumen de útiles.
Uno de los factores estructurales que ayuda a explicar la caída de 2025, detalla Raddar es la transformación educativa hacia modelos de educación continuada y cursos cortos. De acuerdo con el análisis, “formarse en base a cursos cortos tanto en jóvenes como en personas adultas” implica una menor exigencia de útiles escolares tradicionales. En muchos casos, estos programas requieren “un cuaderno, esferos y listo”, a diferencia de los colegios, donde se exigen varios cuadernos, carpetas y materiales adicionales.
A este fenómeno se suma la preferencia creciente por estudiar con tableta o computadora, lo que reduce la necesidad de ciertos artículos físicos.. Este cambio en los hábitos de estudio incide directamente en el volumen de útiles demandados.incluso si el número de personas en procesos de formación se mantiene o crece.
En la composición del gasto, los textos escolares continúan siendo el rubro más relevante: de cada 100 pesos que los hogares asignan a artículos escolares, 73 se destinan a textos. Este subgrupo concentra, además, la inflación más alta, dado que requiere renovación constante del material para avanzar en los cursos. En contraste, los cuadernos fueron el único producto que registró inflación negativa en la temporada escolar de 2025, lo que permitió que los hogares adquirieran una unidad adicional frente a 2024 sin aumentar su gasto.
De cara a 2026, se espera que la inflación de artículos escolares continúe ascendiendo de forma lenta. El análisis advierte que posibles aranceles a la importación de hojas de fotocopia desde Brasil podrían generar presiones leves en algunos precios.. Al mismo tiempo, se anticipa que los cambios en el volumen de útiles demandados persisten, en la medida en que continúe la preferencia por cursos cortos, educación continuada y una menor matrícula en colegios, especialmente en edades tempranas.
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