La fotografía que todos esperaban ha llegado. En mitad de unas tensiones geopolíticas a nivel mundial sin precedentes desde el final de la Guerra Fría, la Unión Europea y Mercosur han firmado un pacto de libre comercio entre ambas regiones que afecta a … más de 700 millones de personas. No obstante, el camino no estará exento de problemas, burocracia e intereses enfrentados.
En Paraguay, con la presencia de la presidenta de la Comisión Europea (CE), Úrsula von der Leyeny el presidente del Consejo Europeo, Antonio Costajunto a los jefes de Estados de sus países: Javier Milei (Argentina), Yamandú Orsi (Uruguay), Rodrigo Paz (Bolivia) y José Raúl Mulino (Panamá) se ha firmado el acuerdo UE-Mercosur.
Para la presidenta de la CE este acuerdo se trata de «del símbolo de una nueva colaboración entre la UE y Mercosur. Han sido 25 años de muchos esfuerzos, incluso en la recta final». Aunque sin duda, el mensaje más rotundo tenía un destinatario claro, uno ausente en la sala, pero presente en todos los discursos: «Este acuerdo manda un mensaje al mundo; elegimos el comercio justo en vez de los aranceles y el aislamiento. Y queremos beneficiario de verdad a los ciudadanos y los negocios».
El presidente Milei, por su parte, estima que «se debe vigilar porque no haya modificaciones en lo firmado». Ha añadido que «Argentina buscará también socios que busques los mismos esquemas comerciales basados en la libertad». También dejó un mensaje la clave política y aplaudió «lo que ha hecho Trump en Venezuela».
millones
Bruselas estima que las empresas europeas podrán en virtud del acuerdo ahorrar cada año unos 4.000 millones en aranceles y se beneficiarán de procedimientos aduaneros más sencillos.
Aunque realmente se trata de un nuevo paso pese a lo que se lleva vendiendo desde hace semanas porque ahora la política europea entrará en juego. De hecho, desde hace semanas ya se han activado los recursos políticos para conseguir las mayorías que valgan en el Parlamento Europeo.
El acuerdo es algo vital para la UE; sobre todo, en un contexto donde el peso internacional del Viejo Continente ha caído en picado. Pero se ha topado de manera frontal con los viejos fantasmas de la unión: que los intereses nacionales y partidistas impongan sus lógicas de actuación. Así, países como Francia –en un fuerte ejercicios e chovinismo– están protegiendo a su sector primario por encima del supuesto bien mayor de este acuerdo.
Cómo se desarrolla
A nivel pragmático, tanto el Acuerdo de Asociación Económica Europea (APEM) como el Acuerdo Interinstitucional Europeo (AIE) necesitarán el voto favorable del Parlamento Europeo antes de su formalización. En ese caso, la AIE entraría plenamente en vigor, mientras que la APEM necesitaría la ratificación de todos los Estados miembros para convertirse en realidad.
Ambos acuerdos pueden aplicarse provisionalmente hasta que concluyan los procedimientos de ratificación. Según el Tratado (artículo 218, apartado 5, del TFUE), dicha aplicación provisional no requiere la aprobación del Parlamento Europeo. No obstante, la aplicación provisional no es inmediata ni unilateral, ya que requiere que los socios del Mercosur también completen sus procedimientos internos.
En cuanto a la posible fecha de votación en el Parlamento sobre ambos acuerdos, no hay un calendario por el momento. De hecho, antes habrá una serie de mociones de censura que pueden afectar de manera directa a las votaciones finales.
Visión española
El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planasha defendido este sábado el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur como una «oportunidad histórica» para los productores andaluces y españoles, al tiempo que ha restado fundamento a las reticencias expresadas por parte del sector agrario ya las movilizaciones registradas contra el pacto.
En una entrevista concedida al programa de ‘Surco y Marea’ de la Cadena SER, Planas ha subrayado que el acuerdo responde tanto a «una oportunidad» como una «necesidad» estratégica para diversificar los mercados exteriores y mantener la competitividad agroalimentaria de España y de la Unión Europea. En este contexto, ha destacado las «oportunidades muy significativas» que se abren para productos clave de Andalucía como el aceite de oliva, el vino, el porcino y otros alimentos transformados.
Asimismo, el ministro ha puesto en valor la protección de las denominaciones de origen incluidas en el acuerdo, un aspecto que ha calificado de «elemento fundamental», así como el «impacto positivo» para el sector ganadero por el acceso a materias primas como la colza procedente de los países del Mercosur. En este sentido, Planas ha recalcado que España es uno de los principales inversores en la región, lo que facilita la presencia comercial en los mercados «que hablan nuestra lengua, el español y el portugués».
El acuerdo en numero
Bruselas estima que las empresas europeas podrán en virtud del acuerdo ahorrar cada año unos 4.000 millones de euros en aranceles y se beneficiarán de procedimientos aduaneros más sencillos, al tiempo que asegura un acceso privilegiado a materias primas esenciales.
El acuerdo entre la UE y Mercosur permitirá establecer el área de libre comercio más grande del mundo, con más de 700 millones de personasy para ello se eliminarán progresivamente el 91% de los aranceles que Mercosur cobra a las producciones europeas ahora y del 92% de los gravámenes con los que el mercado única tasa las compras a los países del Cono Sur.
El nuevo marco, que además el pacto comercial establece un acuerdo de asociación de política y cooperación, también aspira a estrechar lazos entre los dos bloques frente a retos como el cambio climático y la transición digital y, sobre todo, ganar peso geopolítico en un contexto de inestabilidad internacional, tensiones transatlánticas en lo comercial y político y la búsqueda de alternativas para romper con las dependencias de recursos estratégicos hasta ahora obtenidos de Rusia y China.
