La repercusión económica que va a dejar el conflicto en Irán no solo va a ser en los combustibles o la energía, sino también en uno de los problemas que más preocupan a los españoles: la vivienda. En un giro inesperado de los acontecimientos, adquirir … un piso o una casa supondrá un destino más dinero del que se necesitaba hasta hace menos de una semana, al menos entre quienes comprendan con la necesidad de un crédito hipotecario.
La subida que ha experimentado el euríbor en la primera semana del conflicto iraní, desde que Estados Unidos atacase Teherán, anticipa unos costes financieros más elevados a partir de ahora. Llegarán, además, después de varios meses en los que el principal indicador de referencia para calcular los intereses de las hipotecas se mantenía estable. Al incremento de precios inmobiliarios que arrastran ya las viviendas en España, con un alza cercana al 13% en el último año, se suma ahora un interés más caro que elevará el coste final de la adquisición.
¿Cuánto va a costar más?
La primera referencia que hay encima de la mesa apunta a un incremento sostenido de los tipos de interés para las próximas semanas, después de que el euríbor haya pasado a moverse por encima del 2,3% cuando a finales de febrero cotizaba en el entorno del 2,2%. Es, aparentemente, un pequeño cambio financiero, pero cuyas repercusiones pueden ser considerables para quienes se encuentran en la misión de hipotecarse durante estas semanas.
La evolución del euríbor a corto plazo dependerá de los movimientos que haya en torno al conflicto iraní. Si se mantiene la guerra y sus consecuencias pueden derivar en un indicador que finalice el mes más cerca del 2,4% que de los niveles actuales. En medio del mes hay una fecha clave, el 19 de marzo, día en que se reúne el Banco Central Europeo (BCE) y cuando su presidenta, Christine Lagarde, aclarará la política monetaria que vaya a desarrollar la institución a partir de ahora.
INTERESES
La importación de una hipoteca de marzo puede subir 25 euros al mes con respecto a la que se hubiera contratado antes de la guerra de Irán
Si el euríbor terminase el mes en esa referencia, contratar una hipoteca para obtener 150.000 euros a 25 años con una variable de un punto sobre el euríbor supondría tener que pagar unos 750 euros al mes. Si ese mismo ciudadano hubiera ido a pedir su crédito en febrero, la cuota que le resultaría habría sido de unos 725 euros en cada recibo mensual. Es decir, una diferencia de 25 euros al mes, 300 euros al año y un sinfín de gastos superiores financieros a lo largo de la vida de la hipoteca.
Esperar o comprar ya
La coyuntura bélica no es el contexto más idóneo para realizar una operación de gran envergadura para quienes se van a hipotecar. Porque la decisión final del banco a la hora de conceder una hipoteca puede pasar por momentos de tensión mayor con respecto a la situación que vivían hace apenas una semana, cuando la guerra en irán no había estallado.
En el plano financiero, los intereses que le pueden aplicar a ese crédito serán mayores, habida cuenta de la evolución que tiene el euríbor en esta primera semana y de las perspectivas alcistas que se ciernen sobre el indicador. Además, las entidades pueden plantear mayores condiciones a la hora de aprobar la oferta hipotecaria, para asegurar el cobro del préstamo en un entorno más complicado que el de hace unos días: ingresos estables, confiabilidad de las finanzas familiares, más productos vinculados a contratar y nuevas exigencias en medios de pago.
Sin embargo, los futuros compradores pueden encontrar una ventaja no ya en el mercado hipotecario, sino en el inmobiliario. Las prisas pueden hacerse dueñas de una parte de los vendedores para deshacerse de sus viviendas y esa situación puede llevarles a rebajar algo más sus precios con respecto a lo que tenían pensado inicialmente. Es momento de negociar.
Qué modalidad elegir
En un contexto como el actual, la mejor decisión financiera pasa por contratar una hipoteca a tipo fijo, o bien una a tipo mixto en la que haya varios años con la cuota estable. Frente a esta opción se encuentra la hipoteca variable, que siempre va a ser más volátil, como está ocurriendo estos días por la subida inesperada del euríbor.
La hipoteca ofrece fija la tranquilidad de conocer de antemano cuál va a ser la cuota a pagar durante toda la vida del préstamo. A cambio, se asume un interés que, en determinadas etapas, puede ser mayor que el que se paga en una hipoteca variable.
MODALIDAD A ELEGIR
Sea la hipoteca que sea, su coste no puede superar el 30% de los ingresos familiares para evitar problemas futuros.
En cualquier caso, la clave para elegir un buen crédito hipotecario es calcular qué parte de los ingresos mensuales del hogar se los va a llevar la hipoteca. El Banco de España recomienda que no tengan un peso superior al 30% de las rentas de la familia, independientemente de que sea una hipoteca variable o fija. En el primer caso, hay que estudiar varios escenarios, con tipos en distintos grados, para prever cómo se comportará la cuota en distintas etapas.
