22/03/2026 a las 11:22h.
La intermodalidad trata de hacer el transporte de personas y mercancías más eficiente, sostenible y de mayor calidad para el usuario. Si tenemos en cuenta que en el transporte hay que llegar hasta el último recodo donde vive un ser humano, «sólo combinando varios modos es posible hacerlo», subraya José Manuel Vassallo, catedrático de Transporte de ETSI de Caminos, Canales y Puertos de la UPM. Es llegar imposible en ferrocarril, barco o avión a la mayoría de los sitios, «por lo que la necesidad de contar con infraestructuras que faciliten el intercambio modal es una necesidad de primer orden», puntualiza. Asegura que desde hace años se habla en España de la importancia de estas infraestructuras, «pero el progreso alcanzado a día de hoy está muy por detrás de lo deseable, especialmente en el ámbito de las mercancías». Menciona casos exitosos, como los intercambiadores de transporte público en la ciudad de Madrid, «pero queda un amplio campo de mejora en el transporte interurbano de viajero» donde las conexiones de buses, ferrocarriles y aeropuertos «no son aún las deseables» y en el de mercancías, «especialmente en lo que se refiere a la conexión de los ferrocarriles y los puertos».
Alejandro Lombardo Sanz, secretario general de la Confederación Española de Transporte de Mercancías (CETM) Multimodal destaca varios retos pendientes. Entre ellos, «infraestructuras eficientes; impulso económico con ayudas al operador intermodal y al lanzamiento de servicios regulares multicliente; concentración de volúmenes (hub, trenes multicliente y servicios de alta frecuencia); mayor agilidad en la toma de decisiones; mayor exigencia de calidad de servicio a los adjudicatarios de las terminales; favorecer la colaboración entre operadores; compensación puntual de los costos de desvíos por motivo de las obras o daños en la infraestructura e impulsar la directiva de Transporte Combinado. Reconoce el esfuerzo realizado en el campo de las infraestructuras, «en especial con la adaptación del corredor Algeciras–Zaragoza para el uso de la autopista ferroviaria y su posterior prolongación hasta Barcelona para conectar con la red internacional». También se están adaptando/alargando apartaderos para permitir trenes de mayor longitud. Pero siguen pendientes las «medidas que permitan compensar las elevadas rampas que limitan el tonelaje máximo de los trenes debido a la especial orografía de nuestro país», resalta.
Problemas aliviados
Desde esta asociación recuerdan que el impacto en la competitividad de las empresas dependerá del desarrollo de las medidas apuntadas. «Sin duda es mayor en el transporte a larga distancia», matiza Lombardo. Apunta que la multimodalidad «puede aliviar algunos de los problemas a los que se enfrenta el transporte de mercancías», como la escasez de conductores y la volatilidad de los costes de combustible. Y se alinea con la descarbonización «que reclamar la sociedad», apunta.
Desde el Port de Barcelona señalan como uno de los grandes retos de la multimodalidad el de incrementar la cuota del transporte ferroviario para desarrollar un sistema logístico más equilibrado. «En comparación con otros países europeos, esta cuota sigue siendo baja, lo que dificulta la creación de cadenas logísticas verdaderamente multimodales», apuntan desde la entidad. A esto se unen otros retos, como reforzar la conexión entre puertos y redes interiores de transporte y avanzar en la coordinación entre los distintos actores del sistema logístico. Apostar por la multimodalidad es clave «porque permite combinar las ventajas de cada modo de transporte para lograr la máxima eficiencia y sostenibilidad», recalcan.
Papeles reforzados
Ponen como ejemplo el transporte marítimo y ferroviario para largas distancias y grandes volúmenes, mientras que la carretera ofrece flexibilidad en el reparto final. «Integrar estos modos mejora la eficiencia de las cadenas logísticas, reduce costes a largo plazo y contribuye a disminuir las emisiones», explican. Además, recuerden que estos sistemas fortalecen la resiliencia logística frente a posibles interrupciones en alguno de los transporte y refuerza la competitividad de España dentro del comercio global.
Los puertos son claves para la multimodalidad porque actúan como nodos logísticos donde convergen diferentes transportes. «Hoy en día, los puertos son plataformas logísticas complejas que conectan el transporte marítimo con el ferroviario, el transporte por carretera y las plataformas logísticas del interior», explican desde el Port de Barcelona. En este contexto, los puertos facilitan el cambio modal hacia opciones más sostenibles, como el ferrocarril o el transporte marítimo de corta distancia. En el caso concreto del Port de Barcelona, ha hecho de la multimodalidad uno de los ejes centrales de su estrategia de desarrollo. «En los últimos años, el puerto ha impulsado diversas inversiones destinadas a reforzar su conectividad ferroviaria ya integrar de forma más eficiente los distintos modos de transporte dentro del recinto portuario», concluye.

