Un trágico accidente en la línea de tren de alta velocidad entre Andalucía y Madrid ha puesto de manifiesto la urgente necesidad de modernizar el sistema ferroviario español.
A las 19:45 del domingo 18 de enero, un moderno tren de alta velocidad de Iryo colisionó con un tren de Renfe en el desvío (aguja) de entrada a la estación de Adamuz, en la provincia de Córdoba, Andalucía. El servicio Iryo 6189, que viajaba de Málaga a Madrid, había solicitado el cambio de vía, pero la información actual indica que los tres últimos coches literalmente saltaron el desvío que da acceso a la vía contigua al andén, dejando libre la vía principal.
Esto provocó que los tres últimos coches se descarrilaran y chocaran con el servicio Renfe Alvia 2384, que circulaba en sentido contrario, de Madrid a Huelva. La colisión fue violenta, aunque aún se desconoce la velocidad combinada de ambos trenes.
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La liberalización ferroviaria en España
El mercado español del transporte ferroviario de pasajeros se abrió a nuevos competidores en mayo de 2021, pero hasta principios de 2023 los únicos trenes autorizados a circular por el corredor Andalucía-Madrid eran los operados por la empresa pública Renfe. La razón era que el sistema de bloqueo y seguridad de estas vías no había sido actualizado.
Tras la presión de los nuevos operadores OUIGO (propiedad de la empresa pública francesa SNCF) e Iryo (propiedad de Trenitalia y sus socios españoles Air Nostrum y Globalia), que ya operaban en las rutas Madrid-Barcelona y Madrid-Levante, la ruta andaluza se abrió a la competencia. Esto incrementó la frecuencia de los servicios y amplió las opciones disponibles para los usuarios.
La línea de alta velocidad entre Madrid y Andalucía se inauguró en 1992, lo que la convierte en la más antigua de España. Aunque han sido mejorados y modernizados en varios tramos, sus sistemas de seguridad necesitan una renovación urgente.
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Sistemas de señalización
En los casi 227.000 kilómetros de vías ferroviarias de la Unión Europea existen más de 25 sistemas distintos y no interoperables de protección y señalización ferroviaria. Estos sistemas (el LZB alemán, el Crocodile francés, el BACC italiano, el ASFA español, entre otros) controlan y permiten la circulación segura de los trenes.
El sistema de señalización alemana LZB (Linienzugbeeinflussung) sigue en funcionamiento en el corredor ferroviario Andalucía-Madrid, donde se instaló para la línea de alta velocidad. Aunque es eficiente, este sistema ha sido superado por el Sistema Europeo de Gestión del Tráfico Ferroviario (ERTMS), que ya está instalado en las líneas más recientes.
Las especificaciones del ERTMS proceden de la Directiva 96/48/CE del Consejo de la Unión Europea. El objetivo es que este sistema transeuropeo sustituya completamente a los sistemas nacionales y esté plenamente desplegado en toda la UE para 2050. El objetivo intermedio es que esté operativo en 2030 en los 51.000 kilómetros de líneas que conforman los nueve corredores principales de la red ferroviaria básica europea.
En España, el nuevo sistema ERTMS convive actualmente con el antiguo sistema LZB, que los trenes modernos “leen” mediante una solución técnica conocida como Módulos de Transmisión Específicas (STM).
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Posibles causas del accidente
Las causas del accidente aún no están claras, pero es poco probable que se trate de un fallo del tren por varias razones: los trenes implicados son modernos y nuevos, con escaso desgaste, y la última inspección técnica del tren Iryo 6189 se realizó cuatro días antes. Estas inspecciones abarcan numerosos aspectos, como el estado de las pestañas de las ruedas, posibles fisuras por fatiga, los distintos tipos de frenos, entre otros.
Hasta donde se sabe, la infraestructura en el punto del accidente también es nueva, por lo que la geometría de la vía (curvas, tramos rectos, pendientes y rampas) debería estar en perfecto estado. Esto deja abierta la posibilidad de que el desvío no funcione correctamente.
En todas las estaciones intermedias que no son de gran capacidad existen vías de apartado donde los trenes pueden estacionar para dejar pasar a otros que circulan detrás y no se detuvieron en esa estación.
La unidad de Iryo estaba cambiando de vía para estacionar. Una posible hipótesis es que el mecanismo del desvío funcionará inicialmente de forma correcta tras la señal enviada por el sistema STM que lee el LZB, pero que, por algún motivo, la aguja pasará prematuramente a la posición “recta”. Esto habría provocado que la rueda derecha de la unidad de Iryo chocara y saltara hacia la vía contigua debido a la fuerza centrífuga ya la velocidad, en sentido contrario al desvío, hacia la unidad de Renfe que circulaba en dirección opuesta. El tren de Renfe fue arrastrado desde la cabina hasta un número aún indeterminado de coches, como puede apreciarse en las imágenes difundidas.
Otra posibilidad es que hubiera un objeto en la vía, pero en ese caso el descarrilamiento se habría producido desde la parte delantera del tren.
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Una roja en deterioro
La alta velocidad española, que en su día fue un emblema de confiabilidad, modernidad y visión de futuro, se ha ido deteriorando progresivamente. Los retrasos, antes poco frecuentes y breves, se han vuelto largos, lo que llevó a Renfe a retirar su compromiso de puntualidad y devolución de billetes. Los incidentes continuos en la infraestructura gestionada por la empresa pública ADIF —relacionados con catenarias, frenos y acoplamientos (como en el túnel que conecta las estaciones madrileñas de Atocha y Chamartín)— también han minado la confianza de los usuarios.
Además, los vaivenes políticos han impedido el desarrollo de un plan único y consensuado para la viabilidad, modernización y estructura de la red, que permita ofrecer un medio de transporte seguro capaz de responder a la creciente demanda de servicios ferroviarios frente al transporte aéreo en distancias de entre 800 y 1.000 kilómetros.
La realidad es que, en este momento, hay al menos 40 muertos, decenas de heridos y una imagen muy negativa del sistema ferroviario español. Los responsables políticos y técnicos deben asumir su responsabilidad, independientemente de ideologías o estrategias de supervivencia. Está en juego un sistema de transporte utilizado por un número creciente de personas tanto en el ámbito empresarial como turístico, y un componente fundamental de la infraestructura del país.
Este artículo fue publicado originalmente por The Conversation
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