Hubo muchas noches sin dormir y demasiadas pruebas para saber por qué, si la receta se cumplió al pie de la letra, el alfajor no era sabroso. Pero eso fue después de meses de haber lanzado a emprender con la compra de una marca que dejaron en el ropero, unas máquinas que para el dueño de Alfajores Jorgito no servían para nada y del primer consejo de ese rey de los alfajores: “Háganlo”.
Es que tras recibirse de contador, y trabajar en un banco, Mariano Bonaventura, se tomó muy en serio armar algo propio. Encontró los socios y armó la vaquita clásica entre la familia y amigos para cosechar US$ 60.000.
Así nació hace 15 años Alfa Pampa. Otro dato: Buenaventura Sabe explotar un amplio mundo de contactos.
Ingresó con sus alfajores a la cadena Abierto25 que está en los aeropuertos, lo que no es un detalle menor para la visibilidad. Luego fue el turno de los supermercados, desde Coto a Cencosud y la Cooperativa Obrera. Se unió a distribuidores gigantes como Golomax y al grupo cordobés Mariano Max. Llega a 260 ciudades. Un hito fue transformarse en el alfajor de Aerolíneas para sus vuelos internacionales que lo hizo conocido.
En estos momentos Bonaventura negocia el mayor contrato de su vida, con la filial de la cadena Oxxo en Perú. Oxxo pertenece a Femsa, la principal embotelladora de Coca y promete llevar a su México natal y a otros países de la región.
A sus 50 años, advierte que no se “sube a ningún caballo, la sensación de éxito se evapora rápido”, señala.
El segundo consejo del dueño de Jorgito, gran amigo de la familia Bonaventura, fue: “Si vas a salir al mercado más caro que yo, ¿quién te va a comprar”.
Cambiaron el plan y salieron con una presentación diferente, como un producto de regalo, con estuchepara hacerse notar en la góndola ya un precio mucho más bajo que el de los alfajores premium. “Estamos en un segmento que es de regalería, pero en valor por debajo del resto. Somos la opción barata de un producto de calidad”, define.
Todo arrancó entonces en un galpón alquilado en la bonaerense San Martín .. “No nos salía un alfajor rico. Empezamos a modificar la fórmula, a poner algunas esencias, sacar otras cosas, nos enfocamos en el baño de chocolate, la tapa más finita y llegamos al alfajor que tenemos hoy”, cuenta.
Su principal canal de venta son los supermercados.. Y pasaron de una máquina de cuatro picos a otra de diez para una producción mensual de 1,2 millones de alfajor. Pequeña si se considera que en Argentina se consume de 12 a 20 millones de alfajores por día, según la época del año. El alfajor se consume mucho más en invierno en tiempos de clases. Jorgito, por ejemplo, produce 20 millones de alfajores mensuales.
De pronto les surgió un canal de ventas inesperado. “Gracias a un amigo, ex jugador de rugby, empezamos a elaborar el alfajor, que los chicos de los clubes de hockey y rugby venden para pagar sus giras”.
Por cierto, y en comparación con otros productos, los alfajores no tienen competencia importada.
La fórmula de Alfa Pampa se basa en una rentabilidad bajísima y reinversión permanente, “porque sino, no tenemos chance de competir. Para salir empatados tenemos que vender 1,2 millones de alfajores mensuales”. El año pasado caímos a 800.000. Y tuvimos que endeudarnos. Empleamos solo a 12 personas y le metemos pata todo el día. Aparte de los alfajores, pasamos a otros productos como galletitas, frutos secos bañados y hasta gomitas sin azúcar. Este año apostamos volver al 1,2 millón de alfajores”.
Claro que la capacidad instalada es de 3,5 millones de alfajores mensuales. Están lejos. Para 2026 se apoyan en res pilares: automatización de la producción, diversificación de portafolio y presencia internacional.
Tienen previsto invertir $ 400 millones en maquinaria y $ 100 millones en innovación para nuevos productos.
-Hasta ahora el consumo no reacciona. Es difícil, pero no inalcanzable.
