Trabajadores de la empresa Girona + Neta, que se encargan de la recogida de basura en la ciudad, se han concentrado esta mañana en la plaza del Vi para exigir, entre otras cosas, unos turnos de trabajo que permitan la conciliación familiar y no trabajar en festivos.
En plena negociación del convenio colectivo, que está encallado, reclaman que el trabajo en festivo sea voluntario, piden un aumento de la plantilla y de la flota de vehículos y más seguridad en el vertedero municipal, tras las agresiones físicas y verbales denunciadas por el colectivo.
Exigen seguridad en el vertedero municipal, donde denunciaban agresiones físicas y verbales al personal.
El miembro del comité de empresa por parte de la Intersindical, Gregorio Soto, ha explicado esta mañana que confía en que la movilización de hoy pueda suponer el desbloqueo del convenio por parte de la empresa, pero no descarta llegar a la huelga si no hay avances.
Uno de los puntos más polémicos en la negociación del convenio colectivo es la jornada laboral, que los trabajadores consideran que no permite una efectiva conciliación familiar. Rechazan el sistema de turnos rotativos 6/2, que impone a los empleados trabajar seis días con dos jornadas festivas.
También reclaman una reformulación de rutas, más plantilla y un aumento de la flota de vehículos.
“Eso implica que estás en casa con la familia solo un fin de semana entero cada mes y medio y es difícil conciliar así”, dijo Soto. En este sentido piden que se vuelva al sistema 5/2 o 4/3, que según explican la empresa eliminó “unilateralmente” el pasado mes de agosto. También reclaman que el trabajo en jornada festiva sea voluntario, como venía siendo hasta ahora.
En cuanto a la calidad del servicio de recogida de la basura, exigen una “reformulación de rutas”, un aumento de la periodicidad de paso y vaciado de los contenedores y una renovación e incremento de los vehículos de recogida.
Otro punto de desencuentro con la empresa es el relativo al personal y la seguridad. En este sentido, reclaman la contratación inmediata y con carácter indefinido de más trabjadores para la limpieza viaria, la recogida selectiva y el taller.
También exigen medidas “urgentes” de protección ante las agresiones físicas y verbales que recibe el personal del vertedero municipal durante los robos que ha habido. “No podemos ir a trabajar con miedo”, denunciaban. Asimismo, urgen una bolsa de empleo “justa” que permita ser trabajador fijo por orden de antigüedad.
Para Soto, entre el colectivo de trabajadores, existe la sensación de que “nos quieren hacer pagar las deficiencias de un pliego de condiciones que hace tiempo que denunciamos que eran insuficientes ya la vista está”.
El Ayuntamiento de Girona se ha desmarcado esta mañana de la concentración, al entender que es un tema que concierne a los trabajadores ya la empresa privada Girona + Neta. El Ayuntamiento explica que ha propuesto la mediación del Col·legi d’Advocats “porque nos interesa que se alcance un buen acuerdo”. Desde el comité se ha rechazado porqué las distintas secciones sindicales ya disponen de equipos legales.

Sin embargo, los trabajadores consideran que el Consistorio sí debería inmiscuirse en ese conflicto laboral y piden que “no mire hacia otro lado ante la precariedad o el bloqueo de nuestras condiciones”. El colectivo también pide el apoyo de la ciudadanía.
El cambio del sistema de recolección de basuras en la ciudad, con la implantación de un modelo de contenedores cerrados que hasta hace poco solamente se abrirían unos días concretos y con el uso de una tarjeta, la situación desembocó en basuras desparramadas a diario al pie de los contenedores.
Los empleados creen que la empresa les está haciendo pagar “las deficiencias del pliego de condiciones” del contrato de limpieza.
Actualmente se está culminando la implantación de un nuevo modelo de contenedor, que permitirá a los vecinos abrirlos a diario, sin restricción horaria, pero con el uso también de una tarjeta. Las imágenes de basura en la cera también se están haciendo visibles.
Soto ha explicado que esas imágenes de contenedores desbordados “las ha sufrido la ciudadanía y también nosotros, que los teníamos que recoger con vehículos no adaptados, lo que dificultaba el servicio”. “Al final, esperamos que la ciudadanía también nos escuche”, dijo.
