el Brent —referencia internacional— subió 3.83% para cerrar en 107.38 dólares por barriltras llegar a superar momentáneamente los 109 dólares, mientras que el WTI se mantiene cerca de los 96 dólares. Los ataques incluyeron el yacimiento South Pars —la mayor reserva de gas del mundo— y la planta de gas natural licuado de Ras Laffan en Qatar, lo que elevó los temores sobre interrupciones en el suministro global de energía.
“Los precios del petróleo han sido una fuente de volatilidad para los mercados bursátiles”, advirtió Steve Sosnick, de Interactive Brokers. Fed endurece tono y enfría expectativas de recortes En paralelo, la Reserva Federal se mantuvo sin cambios su tasa de interés en un rango de 3.50% a 3.75% pero adoptó un tono más restrictivo ante los riesgos inflacionarios. El presidente del banco central, Jerome Powell, advirtió que el encarecimiento de la energía podría retrasar el proceso de desinflación, lo que complicaría cualquier recorte de tasas en el corto plazo.
La mezcla mexicana cerrada en 92.63 dólares por barril el 17 de marzo, último dato disponible.
Además, la Fed revisó alza su previsión de inflación para 2026 a 2,7%, desde el 2,4% estimado previamente, lo que refuerza la expectativa de una política monetaria restrictiva por más tiempo. El cambio de tono se reflejó en el mercado de bonos, donde el rendimiento del Tesoro a 10 años subió a 4.26%, y en el fortalecimiento del dólar, que presionó a divisas emergentes como el peso mexicano.
De hecho, en el mercado cambiario, el peso mexicano se depreció 1.20% para cerrar en 17.86 unidades por dólar, afectado por el fortalecimiento global de la divisa estadounidense y el ajuste en las expectativas de tasas. El índice dólar (DXY) avanzó 0.70%, reflejando la preferencia de los inversores por activos refugio en medio de la incertidumbre geopolítica y monetaria. Al mismo tiempo, los rendimientos de los bonos del Tesoro repuntaron ante la reducción en las apuestas de recortes de tasas, lo que también restó atractivo a activos como el oro, que extendió su racha de caídas.
Analistas coinciden en que el mercado enfrenta un doble choque: por un lado, el riesgo de un encarecimiento prolongado de la energía, y por otro, una Fed que no está dispuesta a relajar su postura sin señales claras de desinflación. “Es demasiado pronto para determinar la magnitud y la duración de los efectos económicos del conflicto”, reconoció Powell, al tiempo que subrayó la incertidumbre que introduce la crisis en Medio Oriente.
Con información de AFP
