Sexenio 4T
Con el inicio de la administración Andrés Manuel López Obrador, en 2018, comenzó un cambio radical sobre la estrategia de energías renovables. A inicios del 2019 se cancelaron las subastas eléctricas y la construcción de las redes de transmisión.
Aunque se prometió desde la Secretaría de Energía, que en ese momento encabezaba, Rocío Nahle, que el esquema volvería para permitir la participación privada, aunque ahora a través de subastas regionales, es decir que el gobierno definiría los lugares en los que se requiriera la instalación de nuevas centrales, dicho esquema no llegó.
El desarrollo de nuevas centrales eléctricas quedó solamente en manos de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), quien no tenía un plan específico para el desarrollo de renovables, únicamente se contemplaba la rehabilitación de hidroeléctricas y el desarrollo del mega parque solar de Puerto Peñasco, que hasta la fecha no se ha concluido en su totalidad. Se espera que su capacidad máxima sea de 1.000 megavatios.
La estrategia de la CFE privilegiaba el desarrollo de centrales de ciclo combinado y algunas de combustión interna, las cuales requieren gas y diésel o combustóleo, y de hecho, tampoco lograrán estar en operación antes de que concluya el sexenio.
Víctor Ramírez, experto en temas de energía, explicó que fue un sexenio complejo en el que la parálisis afectó el desarrollo de inversiones de manera considerable, generando una ola de daños. “Por un lado no se le permitió al sector privado desarrollar lo que tenía que desarrollar y por el otro no se hicieron las inversiones públicas que también eran necesarias y se pararon los proyectos renovables a reserva de Puerto Peñasco que en términos de mercado no tiene mucho sentido”, aseguró.
Además, desde la parte regulatoria también se generó una parálisis, pues la extinta Comisión Reguladora de Energía (CRE) dejó de aprobar nuevos permisos de generación a privados, específicamente si se trataban de energías renovables, pues estas fueron señaladas por generar afectaciones al Sistema Eléctrico Nacional por su variabilidad, además de que fueron acusadas de ser responsables de varios problemas eléctricos en el país.
La falta de nuevos permisos, la falta de incorporación de renovables y las centrales de la CFE que no lograban entrar en operación, dificultó el desarrollo de nuevas inversiones, no solo en energía, sino también en otros sectores económicos e industriales, pues ante la ola del nearshoring que se consideraba llegaría en esos años, uno de los requerimientos esenciales para que las industrias llegaran era el acceso a energía confiable ya precios competitivos, lo cual se volvió complejo de obtener.
