A pesar del bajo desempeño anual, el cierre de 2025 fue mejor de lo previsto. En el cuarto trimestre, el PIB avanzó 0.8% respecto al trimestre inmediato anterior, con cifras desestacionalizadas, mientras que en su comparación anual (contra el cuarto trimestre de 2024) el crecimiento fue de 1.6%, lo que evitó un resultado aún más débil para el conjunto del año.
El dato del cuarto trimestre contrasta con la debilidad observada durante gran parte de 2025, cuando la actividad económica mostró avances marginales en los dos primeros trimestres y un retroceso en el tercero. El repunte de fin de año permitió disipar los temores de una recesión técnica, aunque no fue suficiente para revertir la pérdida de dinamismo acumulada.
Por sector, las actividades terciarias (servicios) crecieron 2.0% anual en el cuarto trimestre y se mantuvieron como el principal soporte de la economía. Las actividades primarias avanzaron 6.0%, mientras que las secundarias, vinculadas a la industria y la construcción, apenas crecieron 0.3%, reflejando la debilidad del aparato productivo.
En su comparación contra 2024, las actividades secundarias retrocedieron 1.1%, las terciarias avanzaron 1.4% y las primarias 3.7%.
El 0.7% de expansión en 2025 contrasta con los crecimientos superiores al 3% observados en 2022 y 2023, y confirma que la economía mexicana entró en una fase de bajo crecimiento estructural. Se trata del peor desempeño anual desde la caída registrada en 2020, durante la crisis provocada por la pandemia.
Este bajo ritmo de expansión también se traduce en presiones sobre el PIB per cápita, que permanece prácticamente estancado, al no compensar el crecimiento económico el aumento de la población.
De acuerdo con Gabriela Siller, directora de análisis económico de Banco Base, en los últimos 7 años, el PIB de México creció 6.37%. Esto implica un crecimiento promedio por año del 0,85%.
El crecimiento del 0.7% de 2025 estuvo por debajo de las expectativas de la Secretaría de Hacienda, que esperaba un crecimiento del 1%.
