Poucas coisas influenciam tanto o humor dos mercados quanto a política, y poucas germam tanta ansiedade quanto a possibilidade de mudanças bruscas no ambiente econômico. Las prioridades cambian, los discursos se alteran y la sensación recurrente es de que cualquier plano de largo plazo podría volverse obsoleto de una hora para otra.
Foi exactamente essa a dúvida levantada por um leitor nos comentários do ultimo artigo: ¿Cómo planear financieramente en un país sujeto a cambios políticos y económicos frecuentes? ¿Cómo establecer metas de largo plazo se, a cada cuatro años, o escenario macroeconómico podría cambiar de forma relevante?
A pergunta é legítima, mas parte de una confusión común. El planejamento financiero costuma será interpretado como una apostata no cenário econômico correto. Como se fosse necessário prever ciclos, juroscrecimiento y crisis para entonces decidir o qué hacer. Cuando esta previsión parece imposible, muchos concluyen que planear no tiene sentido.
El problema es que el planeamiento financiero no es un ejercicio de futurología. Ele não exige acertar o proximo ciclo econômico, pero defina parámetros que sobrevivan a vários ciclos. La vida financiera de una persona no se resuelve en mandatos ni en janelas curtas de mercado. Apostadoramoradia e sucessão atravessam décadas, não conjunturas.
Por eso, un planeamiento bem feito não pode se apoiar na taxa do momento nem no cenário atual como se fossem permanentes. Usar el ambiente económico vigente como base definitiva es una de las formas más comunes de fragilizar un plano. Quando as condições mudam, o planejamento desmorona junto.
Un abordaje más sólido es trabajar con metas de retorno real, acima da inflaciónconstruidas a partir de janelas longas de tempo. Olhar para lo que hemos podido obtener, en los medios, durante los últimos 15 o 20 años, período que incluye ciclos favorables y desfavorables, crisis, recuperaciones y diferentes orientaciones de política económica.
Esta referencia no elimina los riesgos, pero reduce las ilusiones. Ella reconoce que el ambiente económico cambia, que períodos excepcionales no se repiten indefinidamente y que planear con base en extremos costuma genera frustración. Planear con base en medios largos es menos empolgante, más muito mais robusto.
O mesmo raciocínio vale para expectativas. Planejamentos frágeis dependem de cenários perfeitos. Exigem juros altos constantes, crescimento contínuo ou condiciones ideais para funcionar. Planejamentos robustos aceitam a imperfeição do mundo y buscam resultados satisfactorios mesmo quando o cenário decepciona.
Esto no significa ignorar el ambiente económico. Significa tratarlo como variável, não como pilar. El escenario influye en decisiones tácticas, ajustes de rotación, revisiones periódicas. Ele não deveria ser o alicerce do plano, mas o vento que se administra ao longo do caminho.
No fundo, planear financieramente é aceitar a incerteza como parte del proceso. Não é esperar que o futuro fique claro para agir, mas agir de forma que o plano continue fazendo sentido mesmo quando o futuro surpreende. Los gobiernos mudan, los ciclos económicos se alternan, pero los buenos planes permanecen justamente porque no dependem de certar o cenário da vez.
Quizás lo que realmente importa no sea que el próximo ambiente económico sea favorable o no. É se o seu planejamento foi desenhado para funcionar apenas em um cenário específico ou se ele consegue atravessar diferentes contextos sin perder coerência. Se o plano só funciona quando todo dá certo, talvez ele não seja um plano, mas apenas uma apostasía disfarçada.
Miguel viriato mi asesor de inversiones y el socio fundador de Casa do Investidor.
ENLACE PRESENTE: ¿Quieres este texto? Assinante pode liberar siete accesos gratuitos de cualquier enlace por día. Basta hacer clic en F azul abaixo.
