Han pasado casi dos siglos desde cuando en 1831 el científico británico Michael Faraday hizo girar un disco de cobre entre los polos de un imán, convirtiendo energía mecánica en eléctrica. Pocos meses después, El francés Hippolyte Pixii creó el primer prototipo de Dinamo, el cual producía corriente continua.
Tales innovaciones le abrieron la puerta a la segunda revolución industrial (la primera ocurrió con la máquina de vapor), impulsada de manera definitiva por el uso creciente del petróleo. Y en 1880 Thomas Edison patentó la bombilla incandescente, cambiando para siempre el devenir de una humanidad que vivía en medio de la penumbra.
A lo largo del siglo XX los combustibles fósiles se consolidaron como la principal fuente de energía, no solo para las fábricas, los hogares y la movilidad, sino para entregar los kilovatios que exigía una demanda en plena expansión. Pero cuando la presencia del calentamiento global se hizo incontrovertible, comenzó la búsqueda de opciones no contaminantes.
Dicha transformación avanza a pasos agigantados. Así lo viene de confirmar la Agencia Internacional de Energía (AIE) con sede en París, en un reporte dado a conocer el viernes. Para la entidad, ahora sí comenzó la era de la electricidad, una expresión que hace referencia tanto a la forma en que esta se genera, como a un consumo que seguirá subiendo con fuerza en el futuro previsible, superando el ritmo de la economía mundial.
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Promigas innovación impulsa energética con proyectos de hidrógeno y transición energética Foto:suministrada
Lo que sigue es la electrificación creciente de un amplísimo rango de actividades. Desde el transporte de personas y carga, hasta los requisitos de calefacción y enfriamiento de los hogares. A lo anterior se suma el auge de la inteligencia artificial, que incluye centros de datos y una infraestructura digital.
Semejante previsión no sucederá de la noche a la mañana, aunque se plantea como inevitable. Hay cuellos de botella importantes en los diferentes eslabones de la cadena.pero el mensaje central es que aquellos países que comiencen a avanzar primero obtendrán recompensas antes que los demás.
Vale la pena examinar en qué etapa se encuentra Colombia. Más allá de los anuncios oficiales respecto a una transición en marcha, las cosas andan a paso lento, mientras los riesgos de corto plazo respecto a la seguridad del suministro siguen en aumento.
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El panorama global
22 proyectos solares están próximos a entrar en operación comercial, De estos, 13 están en pruebas. Foto:iStock
Según la AIE, de ahora al final de la presente década el incremento en la demanda de electricidad en el mundo será equivalente a dos veces lo que Europa necesita actualmente.
La entidad afirma que avanza un cambio de paradigma. Tradicionalmente, el consumo de kilovatios era equivalente al crecimiento de la economía, con sus respectivos altibajos. Ahora, el primero andará considerablemente más rápido que el segundo por cuenta de tres hechos centrales:
Para comenzar, el cambio climático viene acompañado de temperaturas más extremas. El alza en los registros se traduce en una mayor necesidad de sistemas de aire acondicionado, indispensables en aquellos lugares en donde los termómetros superan con niveles de facilidad que son considerados como riesgosos para la salud.
No se trata solamente de las zonas tórridas, sino de las templadas. En buena parte de Europa, por ejemplo, muchas construcciones no disponen de métodos de enfriamiento porque se consideran innecesarios. El lio es que ante oleadas de calor más frecuentes en los meses de verano se vuelve un reto trabajar o dormir, para no hablar de la pérdida de vidas entre personas mayores causada por fenómenos como la deshidratación.
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Queremos electrificar la economía y prometerles beneficios a los consumidores, pero estamos fallando en lo más básico: asegurar la oferta
Tomás González exministro
La consultora también resaltó el desempeño de otras firmas que están ganando terreno. Foto:Getty Images/iStockphoto
Un segundo elemento es la llegada de los vehículos eléctricos. Si bien su adopción no es uniforme, las tendencias son inequívocas. En 2025 las ventas mundiales superaron los 20 millones de unidades si en la cuenta se incluyen híbridos enchufables, lo que equivale a uno de cada cuatro automóviles nuevos ya seis veces y media el número de 2020.
Noruega, en donde las matriculaciones de estos carros representan cerca del 90 por ciento del total, es el país en donde hay mayor penetración. Y en América Latina, que sigue relativamente rezagada, aumentó 48 por ciento el año pasado.
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Un sistema de IA de Google igualó en 48 horas una hipótesis científica desarrollada tras años clave. Foto:iStock – Imagen de referencia
Como tercer factor, la inteligencia artificial ha desatado enormes inversiones en China y Estados Unidos. Los enormes centros de datos que están en proceso de construcción no solo exigirán cuando entren en funcionamiento contar con un abastecimiento de electricidad confiable para los millas de servidores que alojen, sino sistemas que operen en caso de un apagón. Aparte de lo anterior, la temperatura de las instalaciones necesita mantenerse en un rango de 18 a 22 grados centígrados, lo cual exige conductos de refrigeración.
Los gastos previstos por cuatro gigantes del sector como son Amazon, Google, Meta y Microsoft ascenderán este año a 660.000 millones de dólares, 60 por ciento más que en 2025.
El que se describe como el desarrollo de infraestructura de mayor envergadura en la historia del mundo sigue su marcha acelerada, entre otras porque aquí se juega la supremacía entre las dos superpotencias.
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El origen
La electricidad en California puede tener un costo menor. Foto:iStock
Ante una perspectiva de consumo creciente, la pregunta es cómo responderá la oferta. Para la AIE buena parte de los requisitos adicionales serán cubiertos por las opciones renovables, como paneles solares y molinos de viento. Al mismo tiempo, la nueva generación de plantas de energía nuclear y el gas natural ganarán una mayor participación.
Pese al aumento considerable en la capacidad de generación de electricidad en el planeta, las emisiones de gases contaminantes se mantendrán constantes. Un logro de esa magnitud no es menor, así se queda corto para quienes aspiran a que los combustibles fósiles desaparezcan.
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Sin embargo, nada de eso va a ocurrir en las próximas décadas. Aceptando que la composición de la torta cambiará en favor de las opciones más sostenibles, las tradicionales seguirán existiendo durante décadas. Por ejemplo, el carbón se mantendrá como la fuente principal en cifras absolutas de generación, más allá de que su participación tenderá a ser gradualmente menor.
Juan Benavides, reconocido experto del sector, señala que “la historia mundial de la energía en los últimos dos siglos muestra cambios sustanciales en los porcentajes energéticos, pero nunca en los totales de cada uno”. Recuerda que “la leña constituía el 98 por ciento del consumo energético mundial en 1800 y se redujo a menos del 10 por ciento en 2020, pero su consumo en toneladas se ha más que duplicado”.
También afirma que las alternativas viables se complementan y suelen coexistir. Eso aparte de que “no hay a la vista reemplazos comercialmente viables y masivos de los hidrocarburos, ya sea como insumo o como energético, en cuatro grandes usos asociados al crecimiento económico: el cemento, el acero, los plásticos y los fertilizantes”.
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El hidrógeno se convierte otra vez en electricidad y esta va a cargar las baterías de autos. Foto:iStock
Un desafío mayúsculo es el de las redes de transmisión, que se asemejan a las carreteras por las cuales pasan los electrones. La mezcla de obsolescencia tecnológica, mantenimiento inadecuado o regulaciones que actúan como obstáculo han llevado a que este sea un cuello de botella. De acuerdo con cálculos de la AIE, una gran cantidad de proyectos en los cinco continentes -que equivalen a unas 30 veces el consumo de Colombia- no han podido conectarse a sus respectivos sistemas por falta de capacidad en líneas de distribución o subestaciones. Si bien la inteligencia artificial puede ayudar a hacer más eficiente el uso de lo que existe, para aliviar la congestión actual no hay de otra que invertir mucho más en la red.
Si eso no sucede, los desperdicios serán enormes. La entidad sostiene que el 15 por ciento de la energía generada por el viento y el sol en Chile no logró ser despachada en 2024, mientras que en el Reino Unido esa proporción ascendió a 8,5 por ciento. Parte del problema se puede solucionar en la medida en que la disponibilidad y el costo de baterías de gran escala que permiten almacenar los excedentes disminuyan, pero igual las conexiones adecuadas se requieren.
Y para completar es el desafío de encontrar la combinación ideal de fuentes renovables y tradicionales. El apagón que sufrieron España y Portugal en abril del año pasado tuvo que ver con las variaciones en potencia ocasionadas por una serie de parques solares, mientras Brasil o Macedonia tuvieron que enfrentar emergencias del mismo tipo.
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La mirada local
Encuentro y Feria Renovables celebrado en el Centro de Convenciones Puerta de Oro de Barranquilla Foto:Vanexa Romero/ El Tiempo
Todo lo anterior debería sonar como un campanazo de alerta en el territorio nacional. Si bien las lluvias han sido abundantes desde el año pasado, gracias a lo cual el nivel de los embalses que surten a las plantas movidas por agua se mantiene elevado, sería irresponsable desconocer los riesgos existentes.
Sin duda el más grande de todos es que la ampliación programada del parque de generación no ha tenido lugar. La AIE subraya que de los 23,6 gigavatios planeados para entrar en operación desde 2020, tan solo 4,2 gigavatios se han concretado, lo que equivale apenas al 18 por ciento. “Queremos electrificar la economía y prometerles beneficios a los consumidores, pero estamos fallando en lo más básico: asegurar la oferta”, opina el exministro Tomás González.
Agrega que “en renovables el país ha hecho un esfuerzo enorme, pero se está quedando atascado en la última milla”. Dice que “el solar tarda entre tres y seis años y solo una cuarta parte es construcción; la eólica tiene un potencial enorme, pero los conflictos con comunidades han frenado los proyectos; y en almacenamiento vamos lento”.
Encuentro y Feria Renovables LATAM celebrado en el Centro de Convenciones Puerta de Oro. Foto:Vanexa Romero/El Tiempo
El retraso en la infraestructura de transmisión asciende a 2,5 años en promedio según la AIE ya cuatro años para el Centro Regional de Estudios de Energía (CREE). A eso se le suma la pérdida de la autosuficiencia en gas, que solo podrá ser solventada en la década que viene cuando se puedan explotar los yacimientos existentes en aguas profundas del mar Caribe. Y aparecen igualmente los vaivenes regulatorios que han espantado la inversión privada cuando más se necesita.
Tal como están las cosas, la probabilidad de un apagón es alta si llega -como eventualmente ocurrirá- una sequía prolongada. El próximo Gobierno escasamente tendrá la oportunidad de enmendar la plana en sus primeros meses de gestión, pero aparte de tomar buenas decisiones necesitarán de mucha suerte para evitar una emergencia.
Y resulta indispensable tomar nota de lo que pasa en un planeta en el cual los eventos climáticos extremos son más la norma que la excepción. Eso, aparte de picos de consumo, obliga a contar con un sistema más resiliente que logre combinar tecnologías, pues una buena transición energética no se logra solamente con más plantas de un solo tipo.
Así las cosas, insertarse en la era de la electricidad requerirá visión y liderazgo. De lo contrario, veremos pasar las oportunidades a pesar de poseer condiciones naturales excepcionales para que nunca nos falte la energía que asegura, hoy y siempre, el progreso de las sociedades.
RICARDO ÁVILA PINTO
Especial para EL TIEMPO
En X: @ravilapinto
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Documental de la periodista Jineth Bedoya. Foto:
