Son momentos convulsos en el plano internacional y la Europa lo siente. “El uso de la energía, las materias primas, se convierten en arma geopolítica como lo fue en otros momentos de la historia”, ha advertido Teresa Ribera, vicepresidenta ejecutiva para una Transición Limpia, Justa y Competitiva de la Comisión Europea. En este contexto, ha llamado a tejer alianzas con nuevos aliados, como acaban de erigirse Mercosur o la India, para sobreponerse a un cambio de reglas en el orden internacional, en el que socios como EE.UU. y sobre toda Rusia dejan de ser totalmente fiables.
En el marco del XIV Simposio Empresarial Internacional de la Fundación para la Sostenibilidad Energética y Ambiental (Funseam), Ribera ha llamado a tirar de resiliencia y “reaccionar en los momentos complicados y difíciles, como los que estamos viviendo”. Pese a desprenderse del gas ruso, Europa mantiene su dependencia del exterior. EE.UU. sigue siendo “un país relevante”.
Pero los choques continuos de Washington con Bruselas reducen la confiabilidad. EE.UU., el “socio natural en la construcción del orden internacional” que de pronto renuncia al multilateralismo: “El régimen internacional no ha caído, pero evoluciona”, ha advertido. “Si queremos estabilidad internacional necesitamos socios”. Ha llamado a tejer alianzas, estar presente en nuevos territorios, con financiación del desarrollo o lazos de amistad.
Los pactos comerciales reducen los riesgos y facilitan la seguridad energética, asegura
Acercarse a terceros países se ha convertido en una prioridad notable de la agenda exterior europea. Estos últimos días Bruselas ha puesto la firma en los acuerdos con el Mercosur y la India, lo que a tenor de Ribera disipa riesgos y facilita la seguridad energética. Ribera ha llamado a profundizar en esta estrategia para construir “diversificación y resiliencia”. “Europa debe elegir su camino”, ha insistido.
Para cerrar brechas internas, Ribera ha registrado la intención de poner sobre la mesa 30.000 millones de euros para completar tareas pendientes como las ocho “autopistas energéticas” que faltan en el continente. Dos de estos corredores están en España, con la interconexión eléctrica con Franca y el corredor del hidrógeno. Para impulsar estos proyectos ha planteado los nuevos modelos de financiación con el Banco Europeo de Inversiones que se pretende implementar en marzo. Entre otras tareas pendientes, Ribera ha llamado a elevar la electrificación y crecer en almacenamiento.
Corredor pone la mirada en las interconexiones con Francia
La geopolítica también está presente en España. Beatriz Corredor, presidenta de Redeia, ha pedido incorporar este tipo de riesgos en la regulación local y europea, con visión a largo plazo, ya que impactan en la gestión de infraestructuras críticas. Tanto por la ciberseguridad como por la dependencia energética.
Más allá de la búsqueda de nuevos aliados, Corredor ha puesto el foco en acelerar las interconexiones con Francia, denunciando que la unión con el continente está “por debajo del 3% de la capacidad instalada”. “Es una deficiencia estructural de todo el sistema europeo”, ha señalado. Por eso se potencia la interconexión a través del Golfo de Vizcaya, aunque también llama a tejer las de Navarra y Aragón, para lo que pide toma de decisiones a nivel europeo.
La directiva ha expuesto que se ven diferencias de hasta 65 euros en el precio de la energía con Francia, mientras que con Portugal, con quien hay más interconexiones, apenas son de un euro. “Europa no se lo puede permitir”, ha insistido.
Corredor ha destacado que España se integra en una región con un gran potencial renovable, una “ventaja competitiva”. En el 2025 el 57% de la energía que entró en el mix fue renovable.
