Año nuevo-fórmula vieja. El Gobierno procurará que en el verano no haya sorpresas con el dólar mientras guarda el ingreso de las divisas del campo que para este año se espera que solo por el trigo las exportaciones aumenten 17% respecto a la campaña anterior. En todo caso, para el equipo económico, se trata de ver cómo se construye ese puente hasta que lleguen los dólares de la cosecha. Nada que no se haya visto antes en Argentina.
Hoy Javier Milei tiene una ventaja. Su plan económico cumplió con una de las dos condiciones para que la actividad económica tome impulso y vuelva a crecer este año como espera la mayoría de los analistas, cerca del 3%: ganar las elecciones de octubre.
Ahora tiene que conseguir la segunda condición. Que lleguen dolares a la economia mientras los argentinos siguen sin querer sacarlos del colchón. Y ese es uno de los reclamos que el Fondo Monetario volverá (pronto) a poner arriba de la mesa.
Según un cálculo de la economista Marina Dal Poggetto, las reservas líquidas se ubican en US$ 21.461 millones, pero las reservas netas del Banco Central de acuerdo a la definición que hace el FMI, son negativas en US$ 15.371 millonesesto es US$ 11.800 millones por debajo del objetivo establecido en el acuerdo y US$ 7.543 millones menos que las que había cuando comenzó el programa iniciado en abril.
En los últimos meses se instaló la visión en ciertos sectores de que el programa económico no está funcionando adecuadamente para comprar esa cantidad de reservas suficiente. Desde el Gobierno dijeron que fue por culpa de la incertidumbre electoral que Scott Bessent neutralizó. De algún modo eso fue cierto porque el riesgo país que había superado los 1.000 puntos básicos, se desplomó a 600. Sin embargo no alcanzó, y en Wall Street y en Washington creían (mejor dicho todavía creen), que el esquema cambiario estaba en verdad descalibrado para los desafíos que enfrentará el Gobierno hasta 2027. Pedían entonces un programa monetario que acumulara reservas y redujera los controles de capitales, despejando las necesidades financieras para este año. Argentina deberá pagar unos US$ 17.000 millones a bonistas, FMI y otros organismos en 2026.
Remove estas dudas ahora que las elecciones quedaron atrás, y con un Gobierno que parece haber tomado nota (una vez más) de los comentarios del FMI e inversores, es parte de lo que empezará a verse desde hoy con la indexación del techo de la banda y el BCRA comenzando a comprar dólares. Será clave este viernes ver qué lectura hará el mercado.
Sin reservas suficientes no hay dudas de que la manta es corta. “El Gobierno sigue priorizando la desinflación con ancla cambiaria mientras busca un puente a la salida de la cosecha”dice Dal Poggetto. “Apuesta a que los dólares financieros le permitan ambas cosas, comprar dólares y sostener el ancla cambiaria sin presionar las tasas de interés”agrega.
Efectivamente el Banco Central en sus Objetivos y planes para 2026 fue claro en su lista de prioridades. En el siguiente orden mencionado “avanzar en la desinflación, extender la estabilidad financiera y sentar las bases de un crecimiento”.
El nuevo escenario quizás en definitiva no sea muy distinto hasta que lleguen los dólares el campo. Recién entonces, con más oferta de divisas, haya una nueva fase del plan cambiario.
