Después de haber protagonizado uno de los episodios más tensos de esta edición de la cumbre de Davos, levantándose de una mesa como visible protesta por la falta de respeto de uno de los miembros del gobierno Trump, el secretario de Comercio Howard Lutnick, Christine Lagarde. … se ha presentado esta mañana más relajada e incluso optimista. En un panel sobre «Panorama Económico Global», ha dicho que «no creo que tengamos que hablar de ruptura, sino de alternativas; Deberíamos identificar mucho más que en el pasado las debilidades, los puntos fuertes, las dependencias y la autonomía». Respondía así a la tesis del primer ministro de Canadá, Mark Carney, que ha logrado gran aceptación en Davos. «Tenemos que mirar al plan B, oa los planes B, en la línea de Ursula von der Leyen», ha sugerido como reacción europea al nuevo compás comercial que impone Donald Trump a sus socios.
Lagarde respalda, por tanto, las alternativas comerciales que están buscando las potencias medias para no depender en exceso de los líderes globales, cuyas alianzas están demostrando ser fuente inagotable de incertidumbre. Se trata del acuerdo que la Unión Europea está a punto de firmar con India, por ejemplo, o el de Mercosur, a punto de echar a andar. «Desde el punto de vista económico y de los negocios, tenemos que tener muy claro que dependemos estrechamente unos de otrostenemos vínculos muy fuertes, aunque los proveedores a veces se creen en una posición de fuerza, pero la demanda también importa, si miras la oferta y la demanda, las dos tienen una posición de fuerza y creo que se deben explorar todas las direcciones», ha dicho, relativizando las medidas unilaterales en las cadenas comerciales.
Sin citarlo, Lagarde estaba comentando las decisiones de ida y vuelta de Trump, que durante esta edición del Foro Económico Mundial (WEF) ha jugado con las amenazas de aranceles como herramienta de negociación en conflictos internacionales que aparentemente nada tienen que ver con las aduanas. «La lección que saco de todo esto, como presidenta del Banco Central Europeo, es que debemos asumir una responsabilidad enorme, la de decir la verdad.
«Hemos escuchado muchas críticas a los europeos en los últimos días, pero si acaso, ha sido bueno, y deberíamos dar las gracias a los críticos, porque creo que nos han dado una completa comprensión de que tenemos que estar más concentrados; tenemos que trabajar en esos planos B», ha señalado sobre los reproches de Trump a las economías europeas, a las que reiteradamente se ha referido en Davos como «débiles». En este sentido, Lagarde ha abogado por distinguir la información relevante del «ruido» y por «ser honestos con las cifras» que se utilizan. «Esa es una de las conclusiones que saco de aquí: tenemos que distinguir las señales del ruido, tenemos que ser honestos con las cifras que utilizamos», dijo durante la presentación con la que se cierra cada año el WEF. «Mi economista suele decir: «Intenta distinguir la señal del ruido». Pues bien, creo que esta semana ha habido mucho ruido, y ha sido una semana tremendamente interesante y fascinante desde todos los puntos de vista. Pero nuestro deber como banqueros centrales, nuestro deber como economistas, es distinguir las señales del ruido», ha dicho, restado credibilidad veladamente a lo expuesto en Davos por el presidente de Estados Unidos.
«Y me gustaría señalar una cosa, si me lo permiten», ha seguido la presidenta del Banco Central Europeo: «Oímos muchas cifras circulando. Y me gustaría llamar su atención sobre el hecho de que las cifras deben definirse e identificarse. Cuando se oye hablar, por ejemplo, de cifras de crecimiento enormes, la mayoría de esas cifras son cifras de crecimiento nominal. Las cifras reales son las cifras de crecimiento real. Así que cuando se oye hablar de un 5%, un 6%, un 7% o un 3%, en la mayoría de los casos, se trata de cifras nominales».
El mundo pre-Trump «no volverá»
En el mismo panel, la directora de la Organización Mundial del Comercio, Ngozi Okonjo-Iweala, ha afirmado que es poco probable que la incertidumbre se mantenga tan alta como la de este mes, cuando Trump amenazó con tomar el control de Groenlandia de Dinamarca, aliada de la OTAN. Pero ha estado de acuerdo con quienes en Davos han defendido que «el antiguo orden tampoco va ya a volver, la incertidumbre persistirá y los países deben invertir en su propia resiliencia», ha afirmado. «No creo que volvamos a donde estábamos. Pero no serán tan malos y quizás tengamos un estado un poco mejor y estable en el futuro«, ha dicho Okonjo-Iweala. «Si estuviera dirigiendo un país, intentaría fortalecerme a mí mismo ya mi región, y miraría a mi región y luego construiría resiliencia», ha insistido.
Kristalina Georgieva, directora del Fondo Monetario Internacional, ha argumentado por su parte que el cambio es «natural y llevaba años ocurriendo», y que «es hora de aceptarlo porque los shocks seguirán ocurriendo». «Ya no estamos en Kansas», ha añadido, refiriéndose a una frase de El Mago de Oz, en el sentido de que las comodidades de un entorno familiar han desaparecido.
