Ventura señala que muchas de las intenciones y decisiones que se toman en enero parten de la percepción de que el mercado laboral ofrece más de lo que realmente está ofreciendo y el contraste se vuelve más evidente cuando se mira la informalidad.
En diciembre pasado, la población ocupada en México se ubicó en 60.4 millones de personas, de las cuales 33 millones trabajaban en la informalidad, de acuerdo con datos del Inegi.
Esto significa que más de la mitad de quienes tienen un empleo lo hacen sin prestaciones ni seguridad social. Según el seguimiento de ManpowerGroup, la tasa de informalidad laboral cerró 2025 en 54.6%, un nivel 0.9 puntos porcentuales mayor al registrado un año antes, cuando fue de 53.7%.
Visto en números absolutos, en diciembre de 2024 había 31,8 millones de personas en la informalidad. Doce meses después, esa cifra aumentó en alrededor de 1,2 millones, hasta llegar a los 33 millones.
El comportamiento a lo largo del año también muestra una tendencia alza, con algunos altibajos. El 2025 arrancó con 32,2 millones de personas en la informalidad; en febrero la cifra subió a 32,3 millones; en marzo alcanzó los 32,5 millones; en abril llegó a 32,7 millones; en mayo a 32,9 millones y en junio tocó los 33 millones. El punto más alto se registró en julio, con 34,1 millones de personas. Después hubo ajustes, pero el año se cerró nuevamente en el nivel de 33 millones.
Si se observa el comportamiento histórico de la informalidad en diciembre, el nivel actual confirma una desaceleración frente a los años más críticos, pero también un estancamiento.
Para Beatriz Robles, directora de Operaciones de Manpower México, el dato deja ver un reto estructural. “Hoy el país tiene más personas trabajando sin prestaciones que en esquemas formales. Este incremento nos recuerda que, aunque se genera empleo, el desafío sigue siendo que ese empleo sea formal, digno y con protección social”, señala.
Robles advierte que la informalidad no se corrige solo con crecimiento económico. “Debe atenderse con estrategias que integren capacitación, acceso a tecnología y oportunidades reales de movilidad laboral para la población que cada año se incorpora al mercado de trabajo”.
El rezago es claro cuando se compara con la necesidad de generación de empleo formal. “Cada año deberíamos crear más de un millón de empleos formales y aún no llegamos a ese ritmo”, afirma. Para avanzar hacia un mercado laboral más fuerte, agrega, es indispensable atraer inversión, ofrecer certidumbre regulatoria y garantizar condiciones que permitan a las empresas planear a largo plazo.
