La relación comercial de Estados Unidos con España es favorable al socio americano, que vende cerca del doble de lo que compra. Sin embargo, esta relación deficitaria en términos de saldo comercial es también una cuestión especialmente sensible para las empresas españolas dedicadas al vino, al aceite, a los medicamentos, a la maquinaria, a la química oa los medicamentos.
Según datos de la Secretaría de Estado de Comercio, España exportó el año pasado bienes por 16.716 millones de euros a Estados Unidos, un 4,3% del total de las ventas en el exterior. En el año del Día de la Liberación y de los erráticos aranceles de Donald Trump, las ventas a Estados Unidos descendieron un 8%.
En sentido contrario, las importaciones de bienes estadounidenses por parte de España alcanzaron los 30.174 millones, el 6,8% de todas las compras realizadas en el exterior, un 7% más que antes de los aranceles. En suma, las exportaciones españolas son casi la mitad de las importaciones. España tiene un déficit comercial de 13.458 millones de euros con el socio americano que ha aumentado más de un 30% con respecto al 2024.
Compras de petróleo y gas licuado a Estados Unidos
España compra sobre todo energía a Estados Unidos, que se ha convertido en un proveedor de referencia de gas natural licuado y de petróleo desde que con la invasión de Ucrania se vetase la adquisición de crudo ruso.
De ser capaz Trump de dañar este flujo, España verá reducida su diversificación de abastecimiento, de la que presume el Gobierno estos días. Hasta ahora, la buena noticia es que del petróleo que compra el país solo el 5% pasa por el estrecho de Ormuz.
Según datos de la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos, Estados Unidos es ahora el principal suministrador de gas a España, con el 30% del total. Llega en forma de gas natural licuado (GNL). También se ha convertido en el país que más petróleo se vende en España, lo equivalente al 15% del total.
El segundo mayor destino internacional del vino
Entre los exportadores españoles es donde hay ahora especial incertidumbre. La CEOE emitió ayer un comunicado en el que expresa su “profunda preocupación” por el deterioro de la relación con “un país amigo”. Espera además que el Gobierno “sepa reconducir esta situación”. España tiene menos dependencia que otros países de la UE como Alemania al mercado estadounidense, pero eso no impide que muchas empresas exportadoras puedan pasar por dificultades.
Por orden, los productos españoles que más se venden en Estados Unidos son la maquinaria, el material eléctrico, los aceites y los combustibles refinados. Son en realidad categorías amplias en las que destacan, cuando se desciende a grupos más concretos, productos como el vino o el aceite de oliva.
Estados Unidos es el segundo mayor destino de exportación del vino y el primero en el caso concreto de los espumosos, al atraer cerca del 13% de las ventas exteriores totales.
La automoción en cambio está menos expuesta. Coloca en Estados Unidos apenas el 2,2% del total. Sin embargo, España destaca sobre todo por su potente ecosistema de proveedores de componentes, que acaparan una parte de la categoría de equipos eléctricos y maquinaria contemplada en las grandes cifras de exportación.
Cerca de 1.000 millones en productos farmacéuticos
La industria farmacéutica vende productos al año a Estados Unidos por cerca de 1.000 millones de euros, más del doble que la industria química. Aquí no entra el refinado de combustibles, en los que España es una potencia gracias a las instalaciones de Repsol, BP y Moeve. Venden combustible por cerca de 1.200 millones al año a Estados Unidos.
Por cierto, España también comercializa armas y municiones a Estados Unidos, al margen de las que pueda comprarle. El año pasado la importación de las exportaciones de armamento español fue de 127 millones de euros.
Quedan fuera de este intercambio comercial otras actividades claves para la economía, como los servicios digitales que prestan en España gigantes como Microsoft, Amazon o Google, o los flujos del turismo.
