En el inicio de la tercera semana de guerra en Irán ya las puertas del próximo Consejo Europeo, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, ha advertido a los líderes de la UE de que el bloque debe preparar para un alcalde … impacto económico si se prolonga el conflicto en Oriente Próximo y ha reclamado que la respuesta comunitaria sea proporcional a la gravedad de la situación. Lo ha hecho en una carta enviada a los líderes de los Veintisiete en la que pide evitar el cierre «prematuro» de las centrales nucleares.
La presidenta del Ejecutivo comunitario ha advertido en su misiva de que «evitar la retirada prematura de activos, como las instalaciones nucleares existentes, que pueden seguir suministrando electricidad confiable, de bajo costo y con bajas emisiones», también puede desempeñar «un papel importante» en la reducción duradera de los costes energéticos.
La política alemana ha planteado en la carta una serie de medidas para paliar las consecuencias para los miembros de la UE de la guerra de Irán. Así, señala que una interrupción prolongada del suministro de petróleo y gas procedente del Golfo podría tener «un impacto significativo» en la economía continental, aunque precisa que, por el momento, la seguridad física del suministro energético en los Veintisiete está garantizada. Asimismo, el documento apunta a la coordinación entre varios países para restablecer la libertad de navegación en la región y explorar la posibilidad de escoltar buques cuando las condiciones de seguridad lo permitan.
En relación con el mercado eléctrico, la presidenta de la Comisión defiende que el sistema de fijación de precios basado en el coste marginal ofrece «beneficios claros en conjunto»aunque reconoce que, cuando el gas se encarece, puede trasladar esa presión al costo. En este contexto, Von der Leyen apuesta también por acelerar el despliegue de energías limpias.
La presidenta de la Comisión se ha pronunciado en estos términos mientras en España se debate la extensión de la vida útil de la central de almarazque se encuentra en una fase crítica de negociación y espera administrativa sobre su futuro inmediato. Las empresas propietarias, Iberdrola, Endesa y Naturgy, han solicitado formalmente una prórroga hasta junio de 2030: el calendario de cierre vigente contempla que el permiso del primer reactor expira el 1 de noviembre de 2027, mientras que el segundo termina el 31 de octubre de 2028.
El Gobierno mantiene, a través del Ministerio para la Transición Ecológica, que no hay cambios en el calendario de cierre acordado en 2019, aunque reconoce a Almaraz como la única central que ha solicitado oficialmente la prórroga. El Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) debe emitir un informe técnico sobre la viabilidad de la extensión de la vida útil hasta 2030, si bien la decisión final recaera sobre el Gobierno de España.
Hace apenas una semana, el líder del Ejecutivo comunitario ya defendió la energía nuclear como parte esencial de la independencia europea y complemento estratégico a las fuentes renovables. En una reunión en París de los principales actores mundiales de esta industria, Von der Leyen -que formaba parte del Gobierno alemán que permitió el cierre de las centrales atómicas en 2011 tras el accidente de Fukushima- calificó como «un error estratégico» el haber abandonado esta tecnología.
Ese mismo día, la vicepresidenta ejecutiva de la Comisión Europea para una Transición Limpia, Justa y Competitiva, Teresa Ribera, cuestionó la postura de Von der Leyen sobre las nucleares. El socialista sostuvo que cada país de la UE, «de acuerdo con sus circunstancias, preferencias culturales e industriales y capacidades geográficas», debe decidir qué tipo de energía le conviene mejor.
