Los responsables del ataque en Bondi Beach, Sídney, habrían jurado lealtad al Estado Islámico (EI), según confirmaron autoridades australianas, ubicando así el tiroteo del domingo durante la celebración de Janucá como un acto de terrorismo religioso y antisemitista.
La policía informó que los atacantes, un padre y su hijo, planearon deliberadamente el ataque, inspirados en ideologías extremistas, y portaban armas de fuego registradas legalmente.
El hombre mayor murió en el lugar tras enfrentarse con la policía, mientras que su hijo permanece herido y bajo custodia. Los investigadores encontraron materiales de propaganda de la IE y evidencias de planificación, reforzando la vinculación ideológica con el grupo y confirmando que el ataque fue motivado por la radicalización de los agresores.
El primer ministro Anthony Albanese condenó el atentado y subrayó la amenaza que representan los individuos radicalizados que se autoidentifican con organizaciones como la IE. Albanese adelantó que se reforzarán los controles de seguridad, vigilancia de posibles radicalizados y leyes sobre armas.
El ataque dejó al menos 16 muertos y decenas de heridos, entre ellos niños y adultos mayores. La población de Sídney respondió con conmoción y solidaridad, realizando vigilias y homenajes en Bondi Beach, donde los ciudadanos colocaron velas y flores en memoria de las víctimas.
Expertos en seguridad destacan que, aunque Australia posee leyes estrictas sobre armas desde la masacre de Port Arthur en 1996, el desafío actual es detectar y desarticular la radicalización de ciudadanos locales inspirados por grupos terroristas internacionales.
