El canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla acusó a Estados Unidos de intentar “destruir el orden constitucional y tomar el control del país”, en un mensaje publicado en redes sociales tras las recientes declaraciones del presidente Donald Trump y del secretario de Estado marcorubio sobre Cuba.
“EEUU amenaza a Cuba con destruir el orden constitucional y tomar el control del país”, escribió Rodríguez Parrilla en sus redes sociales.
En el mismo mensaje denunció que “el castigo colectivo que se nos aplica a los cubanos no mellará el ejercicio pleno de la soberanía ni la creatividad frente al bloqueo y el cerco energético” y advirtió que “toda agresión del imperialismo chocará con la voluntad irreductible del pueblo cubano en la defensa de la independencia de la Patria”.
Las declaraciones del canciller forman parte de la reaccion de la cupula cubana a una serie de pronunciamientos realizados a inicios de semana desde Washington.
Desde la Casa Blanca, Donald Trump calificó a Cuba como una “nación fallida” y afirmó que podría tomar el control del país. “Si la libero, la tomo. Pienso que puedo hacer lo que quiera con ello”, dijo este lunes. También describió la isla como un territorio sin recursos: “No tienen dinero, no tienen petróleo, no tienen nada”.
Al día siguiente, el secretario de Estado Marco Rubio aseguró que la economía cubana “no funciona” y que el sistema ha sobrevivido gracias a subsidios externos.
“Tienen que poner gente nueva al mando. Deben cambiar de forma drástica”, afirmó, al tiempo que defendió la necesidad de transformaciones profundas en la dirección del país. Al mismo tiempo, Trump respaldó los contactos en curso y aseguró que harían “algo muy pronto” en relación con Cuba.
En respuesta a esas declaraciones, Miguel Díaz-Canel también reaccionó con un mensaje en el que acusó a Estados Unidos de amenazar “casi a diario” con derrocar el orden constitucional cubano.
En ese texto, sostuvo que Washington pretende “adueñarse del país, de sus recursos, de las propiedades y hasta de la misma economía que buscan asfixiar para rendirnos” y calificó el embargo como una “feroz guerra económica” aplicada como “castigo colectivo contra todo el pueblo”.
El cruce de declaraciones se produce pocos días después de que el propio Díaz-Canel reconociera públicamente, el 13 de marzo, que existen conversaciones entre ambos gobiernos, tras semanas de negaciones oficiales.
Según explicó, se trata de una “primera fase” orientada a “identificar los problemas más graves en la relación bilateral, buscar soluciones y medir la disposición de ambas partes”.
Desde entonces, el discurso oficial ha combinado el reconocimiento de esos contactos con un tono cada vez más duro frente a Washington. Díaz-Canel aseguró posteriormente que Cuba “no aceptará imposiciones” ni negociará “su soberanía ni su orden constitucional”y acusó a Estados Unidos de actuar desde una posición “debilitada”.
En ese escenario, el mensaje de Rodríguez Parrilla refuerza esa línea de respuesta, en un momento en que desde Washington se han planteado públicamente posibles condiciones para avanzar en un acuerdo, incluidas referencias a cambios en el liderazgo del régimen cubano.
La escalada verbal coincide además con una situación interna especialmente compleja. Cuba enfrenta una grave crisis energética, con apagones prolongados y escasez de combustible, en medio de un deterioro económico que ha incrementado el malestar social.
Así, mientras se mantienen abiertos canales de contacto entre ambos gobiernos, las declaraciones públicas reflejan un aumento de la tensión política, con acusaciones directas desde La Habana en respuesta a las advertencias formuladas desde Washington.
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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.
