El Real Madrid volverá a medirse al Benfica en la Champions League, apenas días después de caer 4-2 en Lisboa, una derrota que supuso su salida del top ocho y la obligación de disputar la fase de playoff.
El sorteo quiso que los portugueses sean nuevamente su rival, en una eliminatoria que marca el presente del proyecto de Álvaro Arbeloa y que traerá consigo un ingrediente especial: el regreso de José Mourinho al estadio Santiago Bernabéu.
El técnico portugués, quien no ha vuelto a la que fue su casa desde su salida en 2013, vivirá un reencuentro cargado de simbolismo. Su paso por el Real Madrid dejó una huella profunda, tanto por los títulos (una Liga, una Copa del Rey y una Supercopa de España) como por el proceso de reconstrucción que lideró antes de la conquista de la Décima bajo el mando de Carlo Ancelotti.
Mourinho estuvo cerca de regresar como espectador, pero su fichaje reciente por el Benfica postergó ese momento… hasta ahora. Será el 24 o 25 de febrero, en el partido de vuelta, cuando el estratega luso vuelva al coloso de Chamartín, esta vez como adversario, con el pase a los octavos de final en juego.
Una derrota que revivió fantasmas.
El precedente no es talentoso para los blancos. En el partido de Lisboa, el equipo de Arbeloa fue superado de principio a fin: apenas seis remates al arco frente a doce del rival, y un 67% de posesión que no se tradujo en peligro real. Las transiciones ofensivas del Benfica, cuidadosamente diseñadas por Mourinho, desarmaron el esquema del técnico madridista, que tampoco logró corregir con los cambios.
La sustitución de Arda Güler en el minuto 79 fue una de las decisiones más críticas. El centrocampista turco, quien había sido el jugador con más pases completados (70), mostró su malestar al salir del terreno de juego. El equipo buscaba al menos un empate que le asegurara el boleto directo a octavos, pero el desorden defensivo se mantuvo. Para Colmo, el guardameta rival, Anatoliy Trubin, sentenció el 4-2 definitivo en el tiempo de descuento.
El noruego Andreas Schjelderup, con un doblete, y el argentino Gianluca Prestianni fueron una pesadilla por las bandas, mientras que el griego Vangelis Pavlidis fue clave en el esquema de Mourinho, con un gol y dos asistencias.
La caída ante el Benfica no fue un hecho aislado. El club atraviesa semanas turbulentas. En enero, perdió la final de la Supercopa de España frente al Barcelona (3-2), resultado que precipitó la salida de Xabi Alonso como entrenador. Su sustituto, Álvaro Arbeloa, debutó con eliminación en la Copa del Rey ante el modesto Albacete y una sonora pitada en el Bernabéu.
Aunque hubo un respiro con victorias ante Levante, Mónaco y Villarreal, el tropiezo en Lisboa volvió a encender las alarmas. El Real Madrid no puede permitirse otro revés en una competición que lo ha consagrado 15 veces.
Hace apenas un año, logró sortear esta misma fase frente al Atlético de Madrid y alcanzó los cuartos de final, donde cayó ante el Arsenal. Ahora, el camino comienza con un adversario que ya le mostró su peor cara y con un viejo conocido de regreso: José Mourinho, que vuelve al Bernabéu con cuentas pendientes.
El duelo no solo decidirá el pase a octavos. También pondrá a prueba la resistencia de un proyecto que vive sus primeras turbulencias. Y enfrente estará Mourinho, un técnico que conoce como pocos los rincones del estadio que una vez fue su fortaleza.
🆚 Nuestro rival será el @SLBenfica.
⚽ @adidasfutbol pic.twitter.com/HCDsz2sXeF— Real Madrid CF (@realmadrid) 30 de enero de 2026
