El panorama cobra especial relevancia en el Día Internacional de los Bosquesya que, aunque estos ecosistemas cubren unos 4.000 millones de hectáreas En el mundo, expertos advierten que su conservación retrocede por el peso del modelo agroalimentario global. La pérdida de bosque no solo golpea a esos cinco países, sino que compromete la biodiversidadel almacenamiento de carbono y servicios esenciales como la regulación del agua, del suelo y de la calidad del aire.
Los bosques del mundo están concentrados de forma desigual. Más de la mitad se ubica en solo cinco países: Brasil, Canadá, Estados Unidos, Rusia y China. Esa concentración convierte a esos territorios en piezas decisivas para el equilibrio ambiental del planeta, pero también en los focos donde se define el futuro forestal global.
Según explicó el responsable del programa de bosques de WWF, Diana Colominatodos esos países enfrentan amenazas por la deforestaciónimpulsada en buena medida por la sustitución de bosque para otros usos del suelo.
De acuerdo con datos de la FAO citados en la información base, el planeta perdió una media anual de 10,9 millones de hectáreas de bosque durante la última década, con mayor impacto en regiones de América, África y Asia.
La agroindustria acelera la pérdida
La principal causa de la deforestación sigue siendo la expansión del sector primario. El bosque cede terreno ante actividades vinculadas a los mercados internacionales, entre ellas:
- plantaciones de soja
- cacao
- cafetería
- aceite de palma
- pastos para ganado
Colomina advirtió que ya no basta con proteger los bosques, sino que se necesita una transformación del sistema. agroalimentario y de producción. Entre las medidas señaladas figuran reducir el consumo excesivo de carne en algunos países, disminuir la dependencia de soja importada para alimentar animales e impulsar modelos ganaderos más sostenibles.
El deterioro no se limita a la tala directa. También avanza la degradación forestalque debilita los ecosistemas, altera los regímenes de lluvia, agrava las sequías y favorece incendios más intensos, según explicó el responsable de la campaña de bosques de Greenpeace. miguel angel soto.
Europa legisla, pero crece la presión
Uno de los principales intentos para frenar la deforestación importada fue la aprobación, en el 2023del Reglamento Europeo sobre Productos Libres de Deforestación (EUDR). La norma exige a las empresas demostrar que los productos que comercializan no proceden de tierras deforestadas después de el 2020mediante sistemas de trazabilidad y control en las cadenas de suministro.
WWF sostiene que la Unión Europea es un actor clave en este problema, ya que cerca de 16% de la deforestación asociada al comercio internacional responde a la demanda europea. En ese contexto, España aparece señalada como el país que en el 2017 generó la mayor huella europea en términos de deforestación tropical.
Sin embargo, el reglamento enfrenta presiones. La Alianza Cero Deforestación denunció en los últimos días intentos para debilitar el texto por intereses económicos. Para organizaciones ambientalistas, el riesgo es que una de las herramientas más relevantes contra la deforestación pierda fuerza justo cuando los bosques muestran mayor fragilidad.
La importancia de estos ecosistemas va mucho más allá del paisaje. Los bosques albergan más de dos tercios de la vida silvestre y de las plantas terrestresalmacenan carbono y aportan recursos como madera, biomasa, corcho, plantas medicinales, setas, bayas y frutas. Su deterioro, por tanto, también amenaza la estabilidad climática y los servicios básicos para la vida humana.
