Cinco décadas viviendo en el sur del valle del Jordán terminaron de golpe. Mahmoud Eshaq lucha por contener las lágrimas. Mientras se prepara para huir de la aldea donde ha pasado la vida, este hombre de 55 años que no lloraba desde la infancia se siente abrumado por el dolor de desmantelar el hogar.
Mientras sus hijos cargan en el camión una nevera, colchones, sacos de harina y maletas con ropa, un pastor israelí adolescente avanza a lomos de un burro por la carretera principal del pueblo, haciendo el signo de la victoria al posar para una foto junto a sus cabras. Viene escoltado por una camioneta con soldados israelíes enmascarados.
