“Fusiles de asalto, armas cortas, artefactos explosivos de construcción artesanal (cocteles molotov), chalecos antibalas, miras telescópicas y uniformes de camuflaje”. Es lo que llevaban los diez tripulantes de la lancha interceptada en aguas territoriales cubanas por los guardacostas de la isla, según ha informado el ministerio del Interior cubano tras el tiroteo con la embarcación en el que resultaron muertas cuatro personas.
“Todos son cubanos residentes en Estados Unidos”, explica el Gobierno cubano: “La mayoría de ellos con un historial conocido de actividad delictiva y violenta, incluidos Amijail Sánchez González y Leordan Enrique Cruz Gómez, que aparecen en la lista nacional de personas y entidades que en virtud de la Resolución 1373 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, del derecho internacional y del ordenamiento jurídico cubano, han sido algunas a investigaciones penales y se encuentran buscadas por las autoridades cubanas, a partir de su implicación en la promoción, planificación, organización, financiamiento, apoyo o comisión de acciones materializadas en el territorio nacional o en otros países, en función de actos de terrorismo”.
El Gobierno cubano también ha informado que se ha procedido “a la detención en el territorio nacional del ciudadano Duniel Hernández Santos, enviada desde Estados Unidos para garantizar la recepción de la infiltración armada, quien en estos momentos se encuentra confeso de sus acciones. Se continúa el proceso de investigaciones hasta el esclarecimiento total de los hechos”.
Rubio: “EEUU responderá en consecuencia”
El secretario de Estado de EE.UU. UU., Marco Rubio, ha declarado que EEUU estaba recopilando información para determinar si las víctimas eran ciudadanos estadounidenses o residentes permanentes. “Tenemos varios organismos que están tratando de identificar elementos de la historia que quizás no se nos hayan facilitado todavía”, dijo Rubio desde el aeropuerto de Basseterre, en San Cristóbal, donde asistía a una cumbre regional con líderes caribeños.
“Basta con decir que es muy inusual ver tiroteos en mar abierto como ese. No es algo que ocurre todos los días. Es algo que, francamente, no ha ocurrido con Cuba en mucho tiempo”, ha dicho Rubio, quien ha afirmado que tanto el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos como la Guardia Costera estadounidense están investigando el incidente y subrayó que quiere verificar los hechos: “La mayoría de los hechos que se han hecho públicos son los que figuran en la información proporcionada por los cubanos. Los verificaremos de forma independiente a medida que recopilemos más información, y estaremos listos para responder en consecuencia. Vamos a obtener nuestra propia información al respecto.
Rubio ha afirmado que no se trataba de una operación del Gobierno estadounidense y que no iba a “especular sobre de quién era la embarcación, qué estaban haciendo, por qué estaban allí o qué ocurrió realmente”. Rubio añadió: “Vamos a averiguarlo y, cuando lo sepamos, lo diremos y haremos lo que sea necesario al respecto, dependiendo de lo que sea”.
Rubio ha dicho que se enteró del tiroteo antes de que el Gobierno cubano lo publicara en las redes sociales, y señaló que Estados Unidos mantiene “contacto constante” con el país “en el ámbito de la Guardia Costera”.
El Ministerio del Interior de Cuba emitió un comunicado inicial en el que proporcionaba señalaba que la embarcación se encontraba a aproximadamente 1,6 kilómetros al noreste de Cayo Falcones, frente a la costa norte de Cuba. En el comunicado, el Ministerio afirmó que el Gobierno de Cuba estaba “salvaguardando su soberanía y garantizando la estabilidad en la región”.
El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, dijo el miércoles por la tarde que Rubio le había informado sobre el incidente, y añadió que la Casa Blanca estaba siguiendo de cerca la situación: “Esperemos que no sea tan grave como tememos”.
El tiroteo se produce en medio de la asfixia de la Administración Trump hacia Cuba.
Rubio ha afirmado que el Gobierno de Cuba debe llevar a cabo “reformas drásticas que abran el espacio para la libertad económica y, en última instancia, política del pueblo cubano”.
Mientras tanto, James Uthmeier, fiscal general de Florida, ha ordenado a los fiscales que colaboran con sus homólogos federales, estatales y policiales para iniciar una investigación: “No se puede confiar en el Gobierno cubano, y haremos todo lo que esté en nuestra mano para que estos comunistas rindan cuentas”.
