En pleno 2026, panaderías de varias provincias cubanas han tenido que volver a los hornos de leña para garantizar la producción de pan, ante la Persistente crisis energética que mantiene al país bajo apagones prolongados y limitaciones en el suministro de combustible.
En Holguín, trabajadores de la Empresa Productora de Alimentos han retomado métodos tradicionales para sostener la elaboración de pan, dulces y galletas.
Según publicaciones oficiales en redes sociales, cuando los hornos eléctricos no pueden operar por falta de corriente, se encienden hornos artesanales alimentados con leña.
La misma alternativa ha sido implementada en Guantánamo, donde recientemente se informó la producción de pan utilizando leña ante la escasez de combustible y los cortes eléctricos, una imagen que para muchos refleja la profundidad de la crisis económica que atraviesa el país.
En el municipio de Jovellanos, en Matanzas, las autoridades locales informaron que se han puesto en marcha hornos de leña para asegurar la distribución del pan en varios Consejos Populares, mientras delegados de la Asamblea Municipal supervisan el proceso y la calidad del producto.
También en La Habana, el Ministerio de la Industria Alimentaria divulgó imágenes del ministro Alberto López Díaz recorriendo panaderías que utilizan hornos. artesanales alimentados con residuos de madera. Las autoridades han presentado estas prácticas como parte de una estrategia de “economía circular” frente a las dificultades energéticas.
El regreso a métodos tradicionales ocurre en un contexto marcado por la reducción de importaciones de combustible, la inestabilidad del Sistema Eléctrico Nacional y la paralización parcial de sectores productivos.
Aunque el discurso oficial atribuye las dificultades a las presiones de Washington sobre La Habana, la realidad cotidiana para la población es las largas colas, escasez de productos básicos y servicios intermitentes.
La imagen del pan cocido con leña —en medio de apagones y limitaciones tecnológicas— se ha convertido en símbolo de una economía que retrocede hacia soluciones de emergencia para sostener servicios esenciales.
Para miles de familias, lo urgente no es el método de cocción, sino que el pan llega a la mesa en medio de una crisis que no da tregua.
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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.
