El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel reaccionó este 28 de febrero al bombardeo conjunto de Israel y Estados Unidos contra Irán con una condena frontal a la operación militar.
A través de la X social rojacalificó los hechos como una “flagrante violación del Derecho Internacional y de la Carta de la ONU”.
“Los ataques perpetrados este 28 de febrero por Israel y Estados Unidos, quebrantando la soberanía e integridad territorial de Irán, constituyen una flagrante violación del Derecho Internacional y de la Carta de la ONU”, escribió en un primer mensaje.
En un segundo post afirmó que las acciones militares “arruinan por segunda ocasión los esfuerzos de la diplomacia en relación con la cuestión nuclear, y ponen en peligro la paz y la seguridad regional e internacional. Los efectos que ya se registran en esa convulsa región, así lo evidencian”.
Finalmente, llamó a la reacción global: “La comunidad internacional debe actuar de inmediato para detener esta agresión y una escalada, por sus impredecibles consecuencias”.
Operación “Escudo de Judá”: el ataque y la respuesta iraní
El pronunciamiento de Díaz-Canel llega varias horas después de conocerse la operación militar lanzada en la mañana del 28 de febrero. Por el gobierno cubano el primero en denunciar la agresión fue el canciller Bruno Rodríguez Parrilla.
Israel denominó su ofensiva “León Rugiente”, mientras que la acción conjunta con Estados Unidos fue presentación como “Escudo de Judá”.
El presidente Donald Trump confirmó que “las fuerzas militares de Estados Unidos comenzaron operaciones de combate mayores en Irán” y aseguró que las principales instalaciones de enriquecimiento nuclear iraní fueron “completa y totalmente destruidas”.
La operación incluyó incursiones aéreas y marítimas contra infraestructuras en Isfahan, Natanz y Fordow, así como objetivos militares y de inteligencia en Teherán.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, agradeció el respaldo de Washington y describió la acción como un paso decisivo frente a lo que considera una amenaza existencial.
Irán respondió con el lanzamiento de misiles y drones contra territorio israelí. El Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica anunció el inicio de una “oleada amplia de ataques”, mientras que sirenas antiaéreas sonaron en Tel Aviv y otras ciudades.
La tensión regional ha reavivado el temor a una escalada mayor, especialmente por la amenaza iraní de afectar el tráfico en el Estrecho de Ormuz, por donde transita cerca del 20% del petróleo mundial.
Cuba en el eje de la crisis
Más allá de la condena retórica de La Habana, el conflicto golpea a Cuba en un momento extremadamente vulnerable. La isla atraviesa la peor crisis energética, con apagones prolongados, paralización industrial y graves afectaciones hospitalarias.
Desde el 3 de enero, tras la caída de Nicolás Maduro en Venezuela, cesaron los envíos de petróleo venezolano que durante 25 años sostuvieron el sistema energético cubano.
A ello se sumó la orden ejecutiva del 29 de enero que impuso aranceles a países que vendían crudo a la isla, lo que llevó a México a suspender suministros.
Con reservas mínimas y sin crédito internacional, cualquier incremento en el precio del barril —que ya superaba los 73 dólares antes del ataque— agrava el panorama para Cuba, a pesar de que Trump asegura que ya retiró los aranceles a quienes comercializan petróleo con la isla.
Los analistas advierten que un eventual cierre del Estrecho de Ormuz podría disparar el petróleo por encima de los 100 dólares, un escenario inasumible para la economía cubana.
El bombardeo contra Irán se inserta además en una secuencia estratégica que la propia Casa Blanca ha vinculado con Venezuela y Cuba. Tras la captura de Maduro el 3 de enero y el embargo petrolero a La Habana el 29 de enero, la ofensiva del 28 de febrero contra Irán completa un tríptico que Washington presenta como parte de una misma doctrina frente a regímenes considerados hostiles.
Este viernes Trump anunció una posible “toma amistosa y controlada” de Cuba y confirmó que Marco Rubio mantiene conversaciones “a un nivel muy alto” con el régimen de La Habana.
En este contexto, las declaraciones de Díaz-Canel contrastan con una realidad interna marcada por escasez de combustible, inflación y un sistema eléctrico al borde del colapso. El conflicto en Oriente Medio no es lejano para la isla: puede acelerar una crisis que ya corre contrarreloj.
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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.
