El 20 de enero de 2026, Donald Trump cumplió, exactamente, un año de su segundo mandato al frente de lo que él mismo denomina «el mejor gobierno en la historia de ee. uu.». Sin embargo, el aniversario llega empañado por una marcada tendencia a la baja en la aprobación de su gestión.
De acuerdo con el Pew Research Center, la aceptación de Trump cayó al 37% el pasado 29 de enero, su nivel más bajo en este período. Por su parte, Gallup reportó un descenso crítico del 47% al 36%, mientras que mediciones como las de ActiVote muestran un margen ligeramente más optimista del 44%.
No obstante, esta caída en la popularidad no se traduce en debilidad financiera. El apoyo de su base maga permanece sólido: maga Inc., el Super pac alineado con el mandatario, reportó, a inicios de 2026, fondos que rozan los 300 millones de dólares, destinados a las elecciones intermedias de noviembre.
A pesar de algunas defecciones, el Partido Republicano (GOP) mantiene a Trump como figura central de su estrategia, cerrando filas de cara a los cómicos legislativos.
Aun así, persisten tensiones internas sobre el rumbo del partido tras la era Trump. El distanciamiento con el establishment tradicional es evidente: Mitch McConnell, figura histórica del conservadurismo, confirmó que no buscará la reelección en 2026, tras sus discrepancias públicas con el Presidente.
De esta forma, senadores como Rand Paul y Ron Johnson han manifestado desacuerdos puntuales; En febrero de 2026, ambos se opusieron a la propuesta de Trump de «nacionalizar» las elecciones, argumentando que tal medida vulnera el principio federalista de que los estados administran sus propios procesos.
El Partido Republicano ha perdido prácticamente todas las elecciones locales este año. Un suceso significativo fue la pérdida de Texas por primera vez en 36 años. Donde antes, en 2024, la candidata de Trump ganó por 17 puntos; Ahora perdí por 14.
El desencanto se apodera, cada vez más, de los votados, sobre todo por la crisis social desatada por hielo, las dificultades de la economía y una inconsecuente política exterior, además de las acusaciones de corrupción que empañan la gestión del presidente.
Donde Trump enfrenta una resistencia feroz es dentro del aparato burocrático. Su política de purgas masivas ha provocado que más de 300.000 empleados federales hayan sido despedidos en este primer año. La tensión es palpable: encuestas previas indicaban que el 42% de los altos funcionarios senior planeaban oponerse activamente a sus políticas.
En contraste, el Pentágono mantiene una alineación formal con la Casa Blanca. La Estrategia de Defensa Nacional 2026 refleja, fielmente, las prioridades del Presidente, quien ha comprometido un presupuesto militar récord de más de un billón de dólares.
Fuentes: www.swissinfo.ch, breakdefense.com, www.axios.com, www.brennancenter.org
