Los jefes de Estado o de Gobierno europeos han decidido aprovechar el último cambio de opinión de Donald Trump sobre Groenlandia para desescalar la situación y rebajar las tensiones con Estados Unidos que habían alcanzado niveles nunca vistos, pero al mismo tiempo mantienen cierto … grado de escepticismo ante posibles nuevos cambios de rumbo en la Casa Blanca. La reunión en Bruselas terminó entrado el viernes con un comunicado leído por el presidente del Consejo Europeo Antonio Costa en el que se dice claramente que «la Unión Europea seguirá defendiendo sus intereses y se defenderá a sí misma, a sus Estados miembros, a sus ciudadanos ya sus empresas, contra cualquier forma de coerción. Tiene el poder y las herramientas para hacerlo y lo hará siempre que sea necesario».
En otras palabras, la UE se compromete a no dejarse avasallar por Trump, confiando en que el norteamericano habrá evaluado correctamente la situación. En realidad, la mayoría de los líderes consideró que las muestras de firmeza que han transmitido hasta ahora han contribuido a hacer cambiar de opinión a la Casa Blanca y aunque insisten en que si bien «la Unión Europea y Estados Unidos son socios y aliados desde hace mucho tiempo y hemos construido una comunidad transatlántica forjada por la historia, cimentada en valores comunes y dedicada a la prosperidad y la seguridad de nuestros pueblos» «Creemos que las relaciones entre socios y aliados deben gestionarse de forma cordial y respetuosa».
Aunque sea una cumbre informal y probablemente algunos países no lo hayan suscrito con la misma intensidad que los demás, la declaración de esta cumbre está tan llena de llamamientos a la conciliación como referencias expresas a «cualquier tipo de coerción» que es algo que puede interpretarse como una alusión al «bazoka» comercial que algunos Gobiernos habían pedido que se activase.
También las menciones expresas a que «el Reino de Dinamarca y Groenlandia cuentan con el pleno apoyo de la Unión Europea. Solo el Reino de Dinamarca y Groenlandia puede decidir sobre asuntos que les conciernen», que es la verdadera línea roja en este asunto. Von der Leyen recordó por su parte que en los próximos presupuestos doblará el apoyo financiero a Groenlandia y estará encantada de colaborar con Washington «en la seguridad del Ártico».
A su llegada a la reunión, la primera ministra danesa, Mette Frederiksen, tragó saliva cuando le preguntaron abiertamente si seguía confiando en Estados Unidos como aliado, aunque también dejó claro que Dinamarca y Groenlandia están dispuestos a colaborar para ampliar el acuerdo de defensa de 1951, que permite a los estadounidenses establecer bases militares en la isla danesa, aunque confía en que se haga «desde el respeto» y excluyendo cualquier aspecto de la soberanía.
El presidente francés, Emmanuel Macron, aún con sus gafas de protección, también coincidió con Von der Leyen en reconocer que el cambio de posición de Estados Unidos equivale «a recoger los frutos de nuestra firmeza». Para Macron es positivo que los europeos hayan demostrado estar unidos ante la crisis de las relaciones transatlánticas. «Me alegra que comenzáramos la semana con una escalada, con amenazas de invasión y aranceles, y que ahora hayamos vuelto a una situación que consideramos mucho más aceptable, aunque nos mantenemos alerta. La conclusión que podemos sacar es que cuando Europa responde unida, utilizando las herramientas a su disposición puede inspirar respeto. Y eso es algo bueno».
El Consejo Europeo también ha enviado otro mensaje al Parlamento que mientras enviaba el tratado con Mercosur a los jueces, también demostró que en medio de las tensiones con Trump aplazaba sine die la ratificación de los primeros elementos del acuerdo arancelario pactado con Trump el verano pasado. Cuando el Consejo reclama que Trump cumpla sus compromisos y no se dedique a añadir tarifas a los productos europeos, lo primero que tiene que hacer es cumplir también.
Sin embargo, a Trump no le han hecho ni caso en lo que se refiere a su Consejo de la Paz. Costa ha dicho que «tenemos dudas sobre su compatibilidad con la carta de las Naciones Unidas» y le dicen que se unirán para todo lo que se previó en el Consejo de Seguridad de la ONU sobre Gaza. Es decir que aunque dos países (Hungría y Bulgaria) aparecen entre los fundadores de este Consejo de la Paz, la UE en su conjunto no avala su legitimidad.
Friedrich Merz, canciller alemán, dijo que preservar el funcionamiento de la OTAN «tiene una gran importancia. No puedes simplemente abandonarse. La hemos construido durante 75 años«. Y por otro lado insistió en que eso no contradice con la necesidad de fortalecer a la UE en términos de defensa y competitividad. «La capacidad de defensa y la competitividad son dos caras de la misma moneda. En eso estamos trabajando».
La alta representante europea, Kaja Kallas, advirtió que en las circunstancias actuales «Todo puede cambiar en cualquier momento» como lo demuestra lo que ha sucedido en los últimos días en los que «las relaciones transatlánticas han sufrido un duro golpe» pero «no queremos tirar por la borda los años de buenas relaciones». Para Kallas «nuestro mensaje ha de ser la defensa de nuestros valores y de nuestros intereses».
