En el mensaje de hoy, la Embajada llama la atención sobre el incremento de la actividad de protestas, las que consideran “patrocinadas” por el Gobierno y dirigidas contra Washington.
La nota advierte, además, que los apagones, tanto programados como imprevistos, ocurren diariamente en todo el país, incluyendo La Habana, y complican el suministro de agua, la refrigeración de alimentos y medicamentos, la iluminación y las comunicaciones.
Mientras, agrega, la falta de combustible genera filas largas en estaciones de servicio y limita los generadores de hoteles, hospitales y negocios.
Asimismo, la embajada reporta incidentes recientes en los que se ha negado la entrada a ciudadanos estadounidenses al llegar.
Entre las medidas de preparación figuran conservar combustible, agua, alimentos no perecederos, pilas y carga de teléfono, y contar con alternativas para necesidades médicas como dispositivos que requieren electricidad o medicamentos refrigerados.
El lunes, el Buró de Asuntos del Hemisferio Occidental instó a las autoridades cubanas a “cesar inmediatamente sus actos represivos de mandar a individuos para interferir en la labor diplomática” de Hammer y los miembros restantes del equipo de su Embajada.
En una publicación en X, esa división del Departamento de Estado catalogó al Gobierno cubano como un “régimen ilegítimo” y aseguró que sus diplomáticos “continuarán reuniéndose con el pueblo cubano, a pesar de las tácticas fallidas de intimidación del régimen”.
“Creo que pertenecen a cierto Partido”, señaló en referencia al Partido Comunista (PCC), al tiempo que aseguró que esas personas “no representan al pueblo cubano, a los cubanos de a pie”.
Washington reclama a La Habana tras actos de repudio a Mike Hammer que avivan la polémica
A pesar de estos hechos, el jefe diplomático estadounidense y la Embajada en Cuba han dicho que seguirán recorriendo el país, hablando con los cubanos e, incluso, visitando en sus casas a quienes les escriban directamente mostrando disposición a recibirlos.
Los actos de repudio a Hammer y su equipo tuvieron lugar en las ciudades de Camagüey y Trinidad, y han alimentado la polémica en momentos en que Washington ha incrementado la presión sobre La Habana y ha amenazado con aranceles a los países que envían petróleo a la isla.
En videos que se viralizaron en las redes se ve a un grupo de personas gritándole ofensas al Encargado de Negocios frente a un hostal de Camagüey, donde este se encontraba.
Según medios no oficiales y publicaciones en redes, estos actos habrían sido organizados por el Partido y la Juventud Comunista (UJC) y difundidos inicialmente por estos como prueba de la oposición de los cubanos a las recientes medidas de la Administración Trump contra la isla.
