Deslucida. Así se estrena en Washington la llamada Junta de Paz impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump: con ausencias relevantes, representación desigual y el foco internacional dividido entre la capital estadounidense y Nueva York. Mientras la Casa Blanca presenta la reunión como … el punto de partida para supervisar la reconstrucción de Gaza y proyectar un nuevo marco de mediación global, el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha adelantado su sesión de alto nivel sobre la tregua y la expansión israelí en Cisjordania. Dos escenarios compiten así por el liderazgo político del proceso.
La cumbre se celebrará este jueves en Washingtonen el recién rebautizado Instituto Donald Trump para la Paz, anteriormente conocido como el Instituto de Estados Unidos para la Paz. Elon Musk tomó el control de esa institución hace un año.
La presencia europea es, sobre todo, una ausencia. Francia no participa. Alemania no ha confirmado asistencia. Reino Unido no enviará delegación desde Londres. España tampoco figura entre los asistentes. Italia estará únicamente como observador, con detalles pendientes. Austria no ha precisado su nivel de representación. Los Países Bajos envían a su embajador en Washington. República Checa planea asistir, con nivel por determinar. Polonia sigue sin instrucciones. Suecia prevé una presencia de bajo perfil. Suiza envía a su director para Oriente Medio y Norte de África. Noruega aún está aclarando su posición. Rusia no asistirá.
Y el Vaticano ha rechazado sumarse a la iniciativa: el cardenal Pietro Parolin reiteró que la gestión de crisis internacionales debe recaer ante todo en las Naciones Unidas. El Papa León XIV, invitado en enero, no estará en la mesa. La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, ha asegurado que los Estados participantes han comprometido más de 5.000 millones de dólares para la reconstrucción y la asistencia humanitaria en Gaza y que varios de ellos aportarán millas de efectivo para una fuerza internacional de estabilización y apoyo policial. «Es desafortunado que se politice la paz», ha dicho al ser preguntada por la ausencia del Vaticano. Indonesia ha señalado que podría tener preparados hasta 8.000 soldados antes del verano para una eventual misión humanitaria y de paz. Sin embargo, los detalles sobre el mandato, la cadena de mando y la financiación siguen siendo imprecisos.
Frente a esas bajas, la lista provisional de asistentes confirma una coalición amplia en número, aunque desigual en peso político. A nivel de jefes de Estado o de Gobierno acudirán Albania, Armenia, Azerbaiyán, Argentina, El Salvador, Paraguay, Pakistán, Indonesia, Camboya, Bahréin, Uzbekistán, Kazajistán y Kosovo. Catar estará representado por su primer ministro, que también ejerce como ministro de Exteriores. Egipto envía a su primer ministro. Hungría acudirá con su primer ministro y Rumania con su presidente.
Franja de Gaza
El despliegue de una fuerza internacional, el desarme de Hamás y la reconstrucción integral del enclave siguen siendo los pasos más complejos
A nivel ministerial se espera la presencia de Jordania, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, Egipto, Omán, Turquía, Bielorrusia e Israel. Chipre estará representado por su ministro de Exteriores; Grecia por el viceministro; y Bulgaria por el secretario permanente de su ministerio. En un tercer escalón participarán Corea del Sur, con su embajador como enviado del ministro de Exteriores, y Japón, con un asistente especial de su ministro.
El contraste con Nueva York es evidente. El Consejo de Seguridad abordará antes la aplicación de la tregua que entró en vigor en octubre y las medidas israelíes en Cisjordania, en una sesión con presencia de varios ministros de Exteriores. La reunión fue adelantada para evitar solapamientos con Washington, reflejo de la tensión diplomática latente. Desde el entorno palestino se reclama que la comunidad internacional frene lo que consideran una anexion encubierta. Israel defiende sus decisiones como medidas de seguridad y regulación territorial.
Sobre el terreno, la tregua avanza con fragilidad. Ha habido liberaciones de rehenes y mayor entrada de ayuda humanitaria, aunque la ONU la considera insuficiente. El comité tecnocrático designado para administrar Gaza continúa pendiente de clarificar competencias, presupuesto y autoridad efectiva. El despliegue de una fuerza internacional, el desarme de Hamás y la reconstrucción integral del enclave siguen siendo los pasos más complejos.
El foro de Trump, que aspira a proyectarse como instrumento de mediación global, comienza así su andadura con músculo financiero anunciada, pero con legitimidad internacional aún en debate y con la ONU manteniendo su propio escenario de decisión.
