La noticia ha cruzado fronteras y golpeado con fuerza a dos familias cubanas. Desde la isla, entre llamadas cargadas de llanto y palabras entrecortadas, amigos y parientes reaccionan aún en shock tras el asesinato de una mujer cubana en Las Vegas, a manos de su pareja, también de origen cubano.
“Todos estamos muy tristes, consternados. Ella era una persona muy querida, todo el mundo la quería”, dijo desde Cuba Llien Miranda, amiga cercana de la víctima, en declaraciones ofrecidas a Telemundo Las Vegas.
La tragedia ocurrió el pasado 23 de enero.cuando, según la Policía Metropolitana de Las Vegas, José Galán Prevald, de 46 años, apuñaló mortalmente a su novia.
La víctima, identificada por sus amigos como Yaimira, era cubana y trabajaba en el sector de la salud. Familiares y personas cercanas aseguran que se había graduado en la especialidad de pediatría y que era muy apreciada por quienes compartieron con ella en el policlínico donde trabajaba en Cuba. Su muerte ha dejado un vacío profundo no solo entre sus allegados, sino también en la comunidad que la conoció.
Desde la otra orilla del dolor, una mujer que se identificó como primera hermana del acusado también habló desde Cuba. Sus palabras reflejan la devastación de una familia que no logra entender lo ocurrido.
“Desde aquí, desde Cuba, solo le puedo decir que es un dolor inconmensurable lo que sentimos. Sé que están sufriendo ambas familias porque hay una fallecida por medio y de él no se esperaba que sucediera eso”, expresó.
En otro momento, resumió el sentimiento común con una frase quebrada por la emoción: “Con dolor todos estamos sufriendo su fallo”.
Según familiares, José Galán Prevald es licenciado en optometría y había emigrado a Estados Unidos en busca de nuevas oportunidades. Hoy enfrenta cargos de asesinato con arma mortal.
Durante su comparecencia en corte, un juez le negó el derecho a prometida y el caso fue transferido al Departamento Ocho del Tribunal de Justicia de Las Vegas.
Mientras el proceso judicial sigue su curso, en Cuba y fuera de la isla quedan el duelo, la incredulidad y la sensación de que una vida se perdió de la forma más trágica. Una historia que, más allá de tribunales y cargos, deja familias rotas y una comunidad marcada por el dolor.
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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.
