La mayor incautación de cocaína en la historia reciente de Guatemala no fue un golpe fortuito. Así lo afirmó la Fiscalía contra la Narcoactividad del Ministerio Público (MP), que este jueves confirmó que investiga los vínculos del cargamento y los sistemas de control en Puerto Quetzal, tras el decomiso de 4 mil 900 kilogramos del estupefaciente.
La droga estaba oculta en siete contenedores provenientes de Costa Rica, lo que activó una línea de diálogo entre autoridades guatemaltecas y sus homólogas en ese país. Según explicó la fiscalía a Prensa Libreel objetivo es establecer nexos transnacionales con redes de tráfico de drogas.
“Es una investigación que se viene realizando desde un tiempo atrás, a través de trabajos de inteligencia con nuestro personal operativo”, indicó el ente investigador.
“Se pudo determinar que había un cargamento, o mejor dicho, algunos furgones que habían ingresado al país con la posibilidad de que contuvieran algún ilícito en su interior”.
El MP dijo que el operativo se desarrolló en conjunto con la Oficina de Investigaciones de Seguridad Nacional (HSI, por sus siglas en inglés), una división del Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. UU., cuya clave de alerta permitió detener el desplazamiento de los contenedores antes de que abandonen el puerto.
“No es obra de la casualidad, se estaba investigando y sí se tenía ya algún tipo de alerta de la posibilidad de que tuvieran algún tipo de ilícito”, reiteró el fiscal del caso.
Agrega que la investigación continúa para identificar a los presuntos responsables del traslado de la cocaína.
“Ya tenemos investigaciones avanzadas, que se están fortaleciendo día a día, y es producto de esta incautación”.
Control limitado ante volumen de carga
El MP admitió que identificar cargamentos contaminados en los puertos sigue siendo una tarea compleja.
“Imagínense en un mar de furgones que hay en el puerto, definitivamente detectarlos es un trabajo bastante complejo. No es fácil”, reconoció la fiscalía.
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Inteligencia previa al escaneo
Documentos oficiales a los que tuvo acceso Prensa Libre confirman que el buque Aliaga Expressprocedente de Costa Rica, transportaba los primeros cuatro contenedores. En cada uno se ocultaban más de 600 kilogramos de cocaína, escondidos entre sacos de harina de coquillo.
Estos pasaron sin novedad los controles iniciales: descarga, inspección, fumigación y escaneo por rayos X. Posteriormente, fueron enviados a los patios del puerto en espera de su despacho.
Fue entonces cuando agencias de inteligencia estadounidenses advirtieron que algunos de los contenedores transportaban droga.
Aunque la orden de retención se emitió el 23 de diciembre, al día siguiente —en plena víspera navideña— dos contenedores fueron movilizados hacia el área de despacho. Estuvieron a punto de salir del puerto, lo que habría implicado la pérdida de al menos 1.200 kilogramos de droga. La operación fue abortada y los furgones regresaron bajo custodia.
Un segundo envío, el mismo patrón.
Cinco días después, el 29 de diciembre, llegó otro buque: el nyk silviatambién procedente de Costa Rica. Cargaba cuatro contenedores con características similares. Estos también superaron los controles sin levantar alertas.
Según información oficial, el total decomisado fue de 4 mil 927 kilogramos de cocaína, cifra que supera el récord anterior de 4 mil 389 kilos incautados en el 2024. El golpe al narcotráfico se estima en Q669 millones 379 mil 300.
“Son 4 mil 927 kilos, es decir, que se ha superado la cantidad que se tenía como histórica del año 2024, aproximadamente por 600 kilos más de diferencia”, subrayó la Fiscalía.
¿A quién iba dirigida la droga?
El MP afirmó que aún no es posible revelar a quién estaba dirigida la droga y que todavía se investiga quiénes pudieron haber colaborado para que la cocaína llegara al puerto.
“Es una investigación que está en curso. Se está madurando para poder, más adelante, dar más detalles de lo investigado. Aún no nos encontramos en una etapa avanzada, y sería prematuro dar información”.
coordinación transnacional
La Fiscalía contra la Narcoactividad resaltó la articulación interinstitucional como clave del hallazgo.
“En la Fiscalía contra la Narcoactividad tenemos el Centro Interinstitucional contra el Narcotráfico en Guatemala. Donde participa el Ministerio de Gobernación, Ministerio de Defensa, SAT, Organismo Judicial y el Ministerio Público”.
El fiscal dijo que el apoyo por parte de las agencias de Estados Unidos ha sido determinante para la incautación de drogas en Guatemala.
“Ellos nos han estado apoyando, también con inteligencia, y hemos trabajado de manera articulada con unidades como SGAIA -Subdirección General de Análisis de Información Antinarcótica-. Aquí está un resultado grande e histórico en el país”, enfatizó el MP.
El decomiso representa, según estimaciones, 4 millones 927 mil dosis de cocaína que no llegarán al mercado ilegal.
“Ese es el resultado de un trabajo de bastante tiempo y también un llamado para que la sociedad siga denunciando de forma anónima. Esto no termina aquí”, concluyó el fiscal.
CBP de Estados Unidos en Puerto Quetzal
La alerta sobre el trasiego de drogas desde Costa Rica a Guatemala fue recibida por personal de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés), que opera en Puerto Quetzal, así como por la Policía Nacional Civil (PNC) y otras instituciones guatemaltecas.
Según fuentes oficiales, la alerta apuntaba a una empresa exportadora de harina de coquillo a Guatemala y otros países. Un investigador indicó que dicha compañía envió tres cargamentos de ese producto, distribuidos en 35 contenedores.
