La hermana de uno de los camareros del tren Alvia siniestrado en Adamuz (Córdoba), que continúa desaparecida, aseguró este martes que su hermano y otros compañeros habían manifestado en numerosas ocasiones su preocupación por el estado de las vías y por la forma en que circulaban los trenes.
Mi hermano llegaba a casa y decía: ‘Cómo botaba hoy el tren, he pasado hasta miedo. Nos hemos tenido que agarrar al llegar a destino’”, relató María del Mar Falón, visiblemente conmocionada, en declaraciones a los medios.
Según explicó, no se trataba de una sensación puntual. “Muchos usuarios de Renfe se estaban quejando desde hace tiempo de que los trenes iban muy mal, que botaban mucho y daban miedo”, afirmó. “Ir a trabajar con miedo es muy triste, y eso lo compartían mi hermano y sus compañeros”.
Falón recordó además que su hermano ya se había librado de otro grave accidente ferroviario en el pasado, el del Alvia en Angrois (Santiago de Compostela) en 2013, tras cambiar el turno con un compañero. “Tenía servicio ese día, pero le cambió el turno a otro”, explicó.
“Cumplió 39 años el 3 de enero. Lo celebramos con sus hijos. Y ahora ya no voy a volver a verlo”, lamentó.
Falta de información y desorganización
La hermana del trabajador desaparecido criticó duramente la desorganización y la falta total de informacion por parte de las instituciones hacia las familias de las víctimas, así como la lentitud en los procesos de identificación.
Nos enteramos de todo por la televisión o por internet. Nadie nos ha comunicado oficialmente ni cuántos fallecidos hay ni cómo avanzan las labores de rescate”, denunció. “No sabemos absolutamente nada. Todo lo que sabemos es porque miramos las noticias”.
Falón explicó que su familia fue de las primeras en llegar a Córdoba tras el accidente, trasladados desde Madrid por un compañero de su hermano. “Fuimos al cuartel de la Guardia Civil, le tomamos la muestra de ADN a mi madre a las ocho de la mañana y nos dijeron que viniéramos aquí”, relató.
En ese sentido, cuestionó la demora en las identificaciones, teniendo en cuenta la cercanía del lugar del siniestro. “¿Por qué tanta lentitud? El pueblo está aquí al lado. No estamos hablando de dos horas de viaje”, reprochó, reclamando “un poquito de información” para las familias.
También criticó que las instituciones se escuden en la ley de protección de datos. “Hay protección de datos para lo que les da la gana. Es de vergüenza”, afirmó, denunciando además la falta de coordinacion entre los organismos implicados. “No saben ni cuántos quedan ni si se sigue rescatando gente. Todo lo sabemos por la tele”.
“La espera es desesperante”, subrayó. “Que nos informen aunque sea poco a poco. Somos humanos. Un poco de compasión”.
Críticas a las infraestructuras y la gestión pública
Durante su intervención, Falón cargó contra el estado de las infraestructuras y el uso de los recursos públicos. “La sanidad está como está, las carreteras peor todavía. La carretera de Andalucía da vergüenza. Es la puerta de Andalucía y por ahí pasa todo el mundo”, denunció.
En este contexto, explicó que su marido, autónomo con una barbería en Boadilla, paga impuestos desorbitados sin que ello se traduzca, a su juicio, en servicios públicos de calidad. “¿Para qué? ¿En qué se lo gastan?”, se preguntó.
No obstante, quiso exculpar a Renfe en lo relativo a la atención a las familias. “Renfe no tiene culpa de nada en esto”, afirmó, destacando que la compañía ha facilitado alojamiento y apoyo psicológico. “Tenemos psicólogos de Renfe, de Cruz Roja y de Córdoba. Renfe está llamando a todo el mundo para preguntar si tenemos hotel”.
Por el contrario, aseguró que ningun responsable institucional se ha puesto en contacto con ella. “A mí no me ha llamado nadie. Ningún consejero, nadie de las instituciones. Y aquí tengo al jefe de mi hermano todo el día pendiente”, señaló.
“No quiero dinero, quiero justicia”
Falón dejó claro que no busca compensaciones económicas. “Yo no quiero el dinero de nadie. Ese dinero no me va a devolver a mi hermano”, afirmó. “Lo único que quiero es justicia”.
“Que rueden las cabezas que tengan que rodar. Esto no es culpa del ciudadano ni de Renfe. Esto es culpa de los de arriba, de los que se están gastando el dinero donde no se lo tienen que gastar”, sentenció, apuntando directamente al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible como último responsable. “Me da igual de quién sea la culpa, pero que rueden cabezas”.
Antecedentes y contexto
El siniestro del tren Alvia ocurrido en el término municipal de Adamuz activó de forma inmediata los protocolos de investigación de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF)órgano adscrito al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible encargado de analizar las causas técnicas y operativas de los accidentes ferroviarios en España.
En casos anteriores, como el accidente del Alvia en Angrois (Santiago de Compostela) en 2013 —en el que murieron 79 personas—, los informes oficiales apuntaron a una combinación de factores humanosdeficiencias en el diseño de la infraestructura y la ausencia o desconexión de sistemas automáticos de control de velocidad en determinados tramos.
Según datos del propio Ministerio, la red ferroviaria convencional española supera los 12.000 kilómetrosmuchos de ellos con trazados anteriores a los años noventa, lo que ha generado reiteradas advertencias sindicales y técnicas sobre la necesidad de un mayor mantenimientoespecialmente en líneas no adaptadas a la alta velocidad.
Estos antecedentes contextualizan las denuncias de trabajadores y usuarios sobre vibraciones, irregularidades en la vía y sensación de inseguridadaspectos que en otros accidentes han sido incorporados como elementos clave en los informes técnicos finales, cuya publicación suele demorarse varios meses.
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