Las cajas de municiones apiladas en el escenario abierto muestran figuritas de ángeles y un niño Jesús acostado en su pesebre. Seis actores cantan villancicos melancólicos, acompañados por la lectura de la poesía taciturna del escritor de Járkov Serhiy Zhadan. El público permanece sentado, hipnotizado por la abrumadora intensidad del espectáculo.
La obra de teatro sobre el nacimiento de Jesús, representada recientemente en el teatro de marionetas de Járkov, es un recordatorio de cómo el conflicto se ha filtrado en casi todos los aspectos de la vida ucraniana en los últimos cuatro años. “No podemos limitarnos a representar comedias y escapar de la realidad”, dice Oksana Dmitrieva, directora de la obra. “El escenario es un espejo y tenemos que volver a vivir nuestras emociones, pero esta vez desde fuera de nosotros mismos, junto con los demás”, señala esta mujer de 48 años.
