Del progresivo descalabro económico causado por la guerra que este lunes entró en su décimo día, lo más importante para los países europeos, según el especialista Bridget Payne de Oxford Economíason las interrupciones del comercio más que una caída de la producción. Se estima que en el próximo trimestre los abastecimientos de petróleo podrían sufrir interrupciones en torno a cuatro millones de barriles al día.
Aunque los productores del Golfo disponen de capacidad inutilizada para compensar las pérdidas del petróleo iraní, Payne advirtió que las rutas marítimas alternativas podrán afrontar solo un tercio del petróleo que habitualmente pasa por Ormuz.
El estrecho de Ormuz es crucial para la energía europea. Por sus aguas pasa el tres por ciento de los volúmenes mundiales de contenedores. Actualmente un centenario de esas naves están bloqueadas en el Golfo Pérsico.
La crisis también se enciende por las preocupaciones sobre el mar Rojo. Los rebeldes hutíes, del lado de Irán, que suspendieron sus ataques a las naves comerciales en octubre, amenazan con reaparecer en escena.
Esta situación obliga a las naves comerciales a desviarse y circunnavegar el Cabo de Buena Esperanza, con un mayor aumento de los costos de transporte.
la guerra ha disminuido la carga aérea en los países del Golfo. Los costos sufren aumentos adicionales ante la necesidad de contratar vuelos directos entre Asia y Europa, que en los últimos días aumentaron un seis por ciento.
Los economistas de Goldman Sachs estimaron que el conflicto obliga a revisar las previsiones de crecimiento económico, inflación y política económica de los bancos centrales.
En este escenario desfavorable, los precios del petróleo se equilibrarían en torno a los 80 dólares el barril y los del gas se mantendrán en torno a los 70 euros por tonelada, según las estimaciones.
Si el escenario se agrava, los pronósticos se hacen reales con un petróleo que perfora los 100 dólares el barril.
Un shock grave elevaría la inflación hacia finales de este año en 3,6 puntos.
Bruce Kasman, el jefe economista de JP Morgan, sostiene que la economía mundial sigue dependiendo del flujo concentrado de petróleo y gas natural del Medio Oriente a través del Estrecho de Ormuz.
A corto plazo el escenario es un repunte hacia los 120 dólares por barril, seguido de una moderación si el conflicto se calma pronto, destacó. Este lunes, en Roma se pagaba el diésel a 2,30 euros el litro y la nafta a 2,09, con largas filas porque la situación no puede sino empeorar. “Vamos hacia las estrellas”, comentó un italiano.
Europa en marzo lucha con niveles de existencias de gas bajos. Sus depósitos en el continente estaban al 30% en Alemania, primera economía europea, con reservas disminuidas un 21,6%.
Los ataques iraníes han detenido parte de la producción de gas GNL de Qatar. El Ministro de Energía de Qatar, Saad al-Kaabi, declaró al Financial Times que la guerra podría enviar a la recesión a la economía del mundo, frenando el crecimiento y aumentando las facturas energéticas a causa de la escasez.
