En medio de una crisis eléctrica nacional marcada por apagones prolongados y déficits de generación cercanos a los 2,000 megavatios, la Empresa Eléctrica de Isla de la Juventud anunció una nueva “alternativa para la comunidad”: permitir que la población cargue sus equipos en parques solares del territorio.
La iniciativa fue presentada en redes sociales por la propia empresa, que informó que los vecinos ya pueden acudir a los parques solares de la Universidad y Los Colonos para cargar dispositivos electrónicos. Según el comunicado, la medida busca “garantizar acceso a energía limpia y confiable” y apoyar a los clientes “en momentos de necesidad”.
Las imágenes difundidas muestran lo que parece ser la infraestructura destinada a esa solución: una pequeña caja metálica fijada a una cerca, con cuatro tomacorrientes de 110 voltios y un cartel de advertencia que recuerda el riesgo eléctrico del lugar.
En términos prácticos, el nuevo servicio equivale a algo muy parecido a una “estación pública de enchufes” en medio de una instalación energética.
El anuncio llega en un contexto en el que la crisis del Sistema Eléctrico Nacional se ha agravado desde comienzos de 2026. Reportes recientes apuntan a déficits de generación que oscilan entre 1.600 y más de 2.000 MW en horario pico, una brecha que provoca apagones generalizados y cortes que en algunas zonas superan las 20 horas diarias.
Las causas son conocidas y repetidas: termoeléctricas envejecidas, escasez de combustible y mantenimientos prolongados que reducen aún más la capacidad de generación.
Ante ese panorama, el país ha impulsado nuevos parques solares como parte de la estrategia energética. Sin embargo, su aporte resulta limitado durante la noche —cuando aumenta la demanda— y no compensa el déficit estructural del sistema.
En ese contexto, la solución presentada en Isla de la Juventud parece apuntar a un objetivo más modesto: que al menos algunos vecinos puedan cargar el móvil, una linterna o un power bank.
No está claro cuántas personas podrían beneficiarse simultáneamente del servicio. Lo que sí se sabe es que, por ahora, la infraestructura visible consiste en cuatro tomacorrientes instalados en una caja metálica junto a la cerca de la instalación.
En un país donde más de la mitad del territorio puede quedar a oscuras en horario pico, la apuesta por los enchufes solares parece marcar un nuevo capítulo en la gestión de la crisis energética: cuando no alcanza la electricidad para el país, el régimen te facilita la opción de compartir el enchufe.
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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.
