A las 10:27 pm del 27 de octubre pasado, Javier Milei subió al escenario. Saco y corbata, contento y con una euforia medida: la sala estaba colmada de seguidores y, obviamente, fue recibida con vivas desde todos los sectores. Se hizo silencio y cantó una estrofa de una canción partidaria a capela. Hubo una arenga y comenzó su discurso.
“Si vieras qué linda que está la Argentina. Y qué lindo le queda el violeta. El pueblo argentino decidió dejar atrás cien años de decadencia y persistir en el camino de la libertad, el progreso y el crecimiento”, dijo después de los agradecimientos.
LEA TAMBIÉN
Estas fueron las primeras palabras que le ofrecieron al presidente argentino tras confirmarse su triunfo en las elecciones legislativas de medio término, en las que se eligió a la mitad de los diputados y un tercio de los senadores. Literalmente, Milei tiñó el país de violeta, el color del partido que fundó y que lo llevó al sillón más importante del país: La Libertad Avanza.
Aquella noche porteña marcó el inicio formal de la segunda mitad del gobierno de Javier Milei y también, el comienzo de una etapa en la que lo esperan desafíos de fondo. Se trata de remover placas tectónicas de la legislación y la regulación argentina como la normativa laboral o el esquema impositivo.
El presidente Javier Milei durante las elecciones legislativas. Foto:AFP
“En su segunda mitad de mandato, el presidente Milei enfrenta el desafío de consolidar la estabilización macro con un programa con anclas y reglas claras -que evite una apreciación real persistente y permita acumular reservas- y una hoja de ruta de reformas que pase por el Congreso. Si no lo logra, quedará atrapado entre incertidumbre cambiaria/monetaria, crecimiento esquivo y dependencia de anuncios puntuales”, afirma el economista Luis Secco, director de Perspectivas Económicas.
El libertario, que consideró en 2023, transcurrió estos dos años con un objetivo primordial: bajar la inflación, un imperativo que él mismo se impuso y que fue el eje de toda su política de ajuste. Su plan fue dejar de emitir y cortar el gasto público, un objetivo que logró al mes de asumir y que no abandonó nunca más.
Para poner el fenómeno en números, cuándo consideró la inflación cerraba el año en 211 por ciento y con una aceleración que seguramente terminaría en hiperinflación. En octubre, último dato publicado por el Indec, el organismo estadístico argentino, el índice de precios estuvo en 2,3 por ciento y el acumulado en los últimos 12 meses marcó 31,3 por ciento.
Con las cuentas en orden, bajó la emisión monetaria y Desarmó una compleja y onerosa estructura de deuda del Banco Central. y eliminó gran parte de las restricciones cambiadas.
Protestas en Argentina contra la reforma laboral Foto:AFP
El riesgo país, un indicador que mide la diferencia en el interés que paga un país por su deuda (conocida como “la sobretasa”) en comparación al interés que paga por sus bonos la Reserva Federal de los Estados Unidos, estaba en 2.600 puntos cuando ganó la presidencia, a multas de octubre de 2023. Actualmente, ronda los 600 y, justamente gracias a la caída, el Gobierno anunció que regresa a los mercados a buscar financiamiento, un hecho que no sucedió desde 2018, cuando gobernaba la alianza de centroderecha Cambiemos, que conducía entonces Mauricio Macri.
Para lograr el objetivo, Milei se puso en marcha, quizás, el ajuste más anunciado y aplaudido de la historia argentina. Lo dijo en la campaña presidencial, fue el eje de su discurso en el Congreso cuando afirmó y lo convirtió en su credo político y presupuestario.
LEA TAMBIÉN

Achicó el Estado, eliminó una porción de organismos y con ellos, redujo la plantilla de empleados públicos, congeló sus ingresos (y los de los funcionarios) y ajustó las jubilaciones. Además, cortó la obra pública y ralentizó muchas de las obligaciones de la Nación con las provincias. Subió impuestos ni bien recaudados para atender la emergencia y varios ya fueron quitados con lo que redujo la presión fiscal nacional.
Milei tras la victoria legislativa. Foto:Juan Ignacio Roncoroni. EFE
Gobernó uno de los dos años con facultades delegadas en amplios sectores de la administración pública y gracias a esto pudo usar su icónica motosierra, uno de los símbolos libertarios y que alguna vez fue obsequiada a Elon Musk, cuando el magnate tecnológico era uno de los preferidos del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Jamás ocultó su absoluto alineamiento con el republicano y orientó toda su política exterior a acompañar los deseos de la Casa Blanca con el voto argentino en los organismos internacionales.
Las nubes de su Gobierno
El gran nubarrón de la gestión Milei fue en el segundo semestre de 2025. A principios de año, su imagen quedó golpeada por el escándalo de la criptomoneda Libra, un activo financiero que él promocionó con un posteo en la red social X y que, después de millonarios movimientos en billeteras virtuales que aprovecharon la suba, se desmoronó y perdió todo su valor en horas.
Aquel escándalo colocado por primera vez en un lugar incómodo para Karina Milei, su hermana –cuyo apodo es ‘El Jefe’- y es la secretaría General de la Presidencia y elemento vital en la vida del libertario. Karina quedó interpelada por la opinión pública, aunque no por la Justicia porque no llegaron aún a probarse nexos concretos con aquella criptoestafa.
Para julio, cuando se avecinaban las elecciones y La Libertad Avanza decidió lanzarse sin coaliciones o grandes acuerdos programáticos, solo con alianzas puntuales en algunos distritos, los argentinos hicieron lo que sucede cada vez que hay indefiniciones políticas: masivamente denigraron el peso y convierten sus carteras en dólares.
LEA TAMBIÉN

Paralelamente, otro caso de supuesta corrupción en la distribución de los fondos de una agencia que subsidia las políticas de personas con algún grado de discapacidad (Andis) entró de lleno en el temario de la campaña. El dólar subía, el oficialismo perdía elecciones provinciales (eligen cargos distritales) y entonces, Milei tocó la puerta en Estados Unidos. Y contestaron.
El peso de Estados Unidos
La Reserva Federal apoyó en el peor momento financiero de la argentina libertaria, mientras el Banco Central vendía reservas para contener el dólar y Milei y su ministro de Economía, Luis Caputo, repetían que no iban a devaluar. En esos días, un bloque opositor arrinconó en el Congreso al gobierno con una decena de leyes que aumentaban el gasto y le pegaban debajo de la línea de flotación al plan económico basado en el equilibrio de las cuentas públicas.
Donald Trump y Javier Milei en la Casa Blanca en octubre de 2025. Foto:EFE
Llegaron las elecciones legislativas de octubre y finalmente La Libertad Avanza se llevó un aplastante triunfo. Pasó de dos diputados en 2021 a los 95 con los que ahora es primera minoría. En esta nueva etapa, con ese brazo legislativo Milei intentará gobernar y avanzar en reformas que la Argentina se debe desde hace décadas.
Para el politólogo Sergio Berensztein, “el principal desafío que enfrenta Milei, ahora que logró acumular suficientes asientos en el Congreso y con una oposición fragmentada y carente de liderazgos competitivos, es aprovechar un contexto en principio ideal para terminar de estabilizar la economía (la inflación continúa en torno al 30 por ciento anual) y avanzar en el proceso de reformas estructurales, que la Argentina abandonó en la segunda de la década de 1990. Ambas cuestiones suponen mitades complejidades técnicas y políticas muy significativas tanto en el diseño como en su implementación”.
LEA TAMBIÉN

En definitiva, el resultado electoral de octubre y la nueva conformación del Congreso pueden generar el impulso necesario para encarar las reformas pendientes.
Y en esto coincide Secco: “La viabilidad política es importante: sin leyes, no hay reformas; sin reformas, no hay sustentabilidad. Pero las reformas no son sustitutos de una macro más sólida y ordenada. Si logra coordinar expectativas, alinear precios relativos y encauzar la inversión, puede abrirse un ciclo de normalización y crecimiento perceptible (del producto y del empleo). Si no, el riesgo es tener que concentrar la gestión en administrar la inercia con menos crédito del mercado y de la sociedad”.
No obstante, hay otros factores que también deben tomarse en cuenta.
Javier Milei y José Antonio Kast posando junto a una motosierra. Foto:redes sociales
“El contexto y el humor social son claves: la sociedad argentina está ávida de soluciones, crecimiento y sobre todas las mejoras tangibles en el plano material. En efecto, una década y media de estanflación la dejó agotada, sin reservas, descapitalizada y con múltiples demandas insatisfechas. En este sentido, si Milei no logra al menos responder con solvencia a algunas de ellas, puede terminar siendo víctima de la misma ola de rechazo a los gobernantes que hace dos años lo depositó al frente de la Casa Rosada”, concluyó por considerar Berensztein.
DIEGO CABOT
La Nación (Argentina) – GDA
Protestas, el gran desafío del libertario
Una jornada de protestas convocada por la Confederación General del Trabajo (CGT), la alcaldesa central obrera de Argentina, ocurrió el jueves en rechazo al proyecto de reforma laboral enviado hace una semana al Congreso por el Gobierno del presidente Javier Milei y forzó a aplazar la discusión en febrero.
En su convocatoria, la CGT – que cuenta con la adhesión de otras centrales obreras, movimientos sociales y sindicatos – acusó al Gobierno de recortar derechos laborales, debilitar la negociación colectiva y profundizar la desigualdad, y señaló que la medida forma parte de un plan de lucha que incluirá “medidas graduales” contra la Administración de Milei.
