el periodista Leticia Martínez Hernández, jefa de prensa del gobernante cubano Miguel Díaz-Canel, publicado en Facebook un texto en tono “poético” dedicado al mandatario, en el que lo presenta como un líder.
En un derroche de cursilería y con la pretensión de hacerlo ver como un “héroe”, Martínez alega que su jefe no será visto “derrotado”, “desanimado” ni “sin fe”, y pareció que, ante la adversidad, se mantendrá “poniendo el pecho”.
En la publicación, Martínez Hernández construye una secuencia de afirmaciones repetidas (“No lo verán…”) para sostener que Díaz-Canel no se ocultará ni evitará responsabilidades.
“No lo verán eludiendo responsabilidades”, “No lo verán escondido”, “No lo verán de rodillas”, escribió.
El texto contrapone esa idea con otra serie de imágenes (“Lo verán…”) donde ubica al gobernante “en la primera línea”, “con la gente”, “dando la cara” y “dando ánimos” incluso cuando “parezca imposible la contienda”.
En esa misma línea, afirma que lo verán “abrazando” y “compartiendo la desdicha”.
La publicación concluye con una defensa específica de la revolución y del papel del mandatario en su conducción.
Martínez Hernández escribió que lo verán “amando y defendiendo a la Revolución que le tocó liderar con el peso inmenso de su historia” y cerró con la frase: “Lo verán, en definitiva, poniendo el pecho”.
La percepción del gobernante por parte del pueblo es muy distinta de la presentación por su vocera.
Una de las críticas más repetidas es que Díaz-Canel no vive ni experimenta las mismas carencias que la mayoría de los cubanos (apagones, escasez de alimentos, transporte, medicamentos), lo que —según sus detractores— se refleja en discursos percibidos como ajenos a la realidad diaria.
Se le reprocha un estilo de comunicación institucional, rígido y poco empático, centrado en consignas, llamados a la “resistencia” y explicaciones técnicas, pero sin reconocimiento explícito del malestar social ni asunción clara de responsabilidades políticas.
Además, Díaz-Canel recurre sistemáticamente a factores externos (Estados Unidos, sanciones, “bloqueo”) para explicar la crisis, lo que para muchos cubanos invalida o minimiza los errores internos, la mala gestión y la falta de reformas estructurales.
Su imagen quedó especialmente marcada tras las protestas del 11 de julio de 2021, cuando llamaron a “combatir” en defensa de la Revolución.
Ese mensaje evidencia una ruptura con una parte del pueblo, al priorizar el control político sobre el diálogo con manifestantes.
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Este artículo ha sido generado o editado con la ayuda de inteligencia artificial. Ha sido revisado por un editor antes de su publicación.
